Chinofobia: el injustificado miedo a los chinos (y sus consecuencias)

La chinofobia se extiende más rápido que el coronavirus

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La comunidad china lleva años instalada en nuestro país y por todo el mundo y siguen despertando ciertos recelos. Ahora más, porque el hecho de que la primera noticia que tuvimos del coronavirus fuera en China ha hecho que la chinofobia se extienda más rápido que el propio virus. Los chinos están en el punto de mira y, aunque no es algo nuevo, nos preocupa que los ánimos se exalten hasta el punto de poner en peligro a parte de su población. ¿Te dan miedo los chinos? Te explicamos todo sobre la chinofobia.

Qué es la chinofobia

La chinofobia es el miedo a los chinos. Aunque más que miedo, podríamos hablar de rechazo y, por eso, es una fobia que se sitúa más en el ámbito de la sociología que en el de la psicología. Al estilo de la aporofobia o miedo a los pobres, la chinofobia es un problema social que cada día se vuelve más peligroso combinado con el racismo y la xenofobia.

Actualmente los chinos están en una situación aún más difícil. Porque siempre han levantado ciertas suspicacias en nuestra sociedad y ahora con un alarmante terror hacia el coronavirus, que se inició precisamente en China, la chinofobia va en aumento. Los restaurantes de comida china y los comercios para todo a los que tanto hemos recurrido ven cómo su clientela se va reduciendo en las últimas semanas.

Pero, ¿de dónde surge esta chinofobia? No es nuevo este rechazo a los chinos, aunque ahora se note más. No podemos buscar la causa en el temor al coronavirus porque esto ya viene de antes. Y la causa la encontramos en ese miedo a lo diferente y desconocido. En efecto, las comunidades chinas forman parte de nuestros barrios pero siempre mantienen cierta distancia. Desconocemos su cultura mientras ellos viven sin mostrar problemas de integración pero sin integrarse del todo. Y eso es lo que provoca el recelo.

La chinofobia como consecuencia del coronavirus

Pero en realidad, ¿existe algún aumento de inseguridad ciudadana a causa de los chinos? No. Tan solo están rodeados de misterio, mitos y leyendas urbanas. Si antes gran parte de la población tomaba a los chinos con ciertas precauciones pero seguía aceptándolos como parte de su día a día, hoy las cosas están cambiando debido al coronavirus.

Este virus que está causando tanta alarma a nivel mundial y del que todavía desconocemos su alcance, está colocando a la chinofobia entre uno de los problemas sociales más importantes. Ahora el recelo hacia los chinos se mezcla con el miedo. Cualquier chino es sospechoso de ser portador del coronavirus aunque nadie de su familia se haya movido de su barrio en los últimos años.

La gente tiene miedo a ir a los restaurantes de comida asiática por un supuesto peligro de contagiarse de coronavirus a través de los alimentos y evitan a toda costa los comercios chinos. Las redes sociales se han llenado de peligrosos comentarios xenófobos como si tuvieran alguna culpa e intención en propagar la enfermedad de moda. Y no parece que esté de más insistir. Que el coronavirus se iniciara en China no hace a todos los chinos ni portadores del virus ni mucho menos responsables de él.

La chinofobia antes del coronavirus (causas)

Pero antes del coronavirus ya existía la chinofobia. Hablamos de una cultura milenaria y lejana rodeada de misterio. Y es cierto que las comunidades chinas viven con cierta distancia en nuestra sociedad. La endogamia puede parecer evidente pero se nos pasa por alto que los chinos no llevan tanto tiempo en nuestro país como para establecer vínculos estrechos con los locales.

Las familias chinas, como todas las familias, quieren lo mejor para sus hijos y por eso es cada vez más frecuente que los miembros de la segunda y tercera generación estén en las universidades compartiendo estudios y vida social con nuestros jóvenes. Si la chinofobia actual no frena esta tendencia, cada vez nos extrañará menos que nuestros hijos traigan a casa a su amigo de origen chino y cada vez estarán más integrados.

La chinofobia puede encontrar una de sus causas en la envidia. Tal y como lees, las familias chinas se mudan a nuestro país con ánimo emprendedor, montan su negocio y a base de un esfuerzo conjunto por parte de toda la familia consiguen que prospere. Esto levanta suspicacias y crea teorías de todo tipo que colocan a los chinos en los márgenes de la legalidad.

Mitos sobre los chinos: superando la chinofobia

Por si fuera poco, sobre los productos chinos corre la sospecha de mala calidad y parece que muchas personas lo asocian a una falta de escrúpulos de los propios chinos. Y también influyen, y mucho, los mitos a la hora de que la chinofobia se propague como un virus. Veamos unos pocos de los mitos sobre los chinos que nos creemos como un dogma de fe y que en realidad son falsos.

+ Los chinos no pagan impuestos. Esta creencia se debe a la cantidad de negocios chinos que hay en nuestros barrios. ¿Cómo pueden lograrlo si no es a base de beneficios fiscales? Tal vez porque tienen un concepto de trabajo familiar diferente.

+ ¿Por qué no hay entierros de chinos? Esta pregunta da lugar a muchas especulaciones hasta el punto de que algunas personas piensan que los fallecidos chinos terminan en el menú de sus restaurantes. Hay que pensar que los chinos llegaron a nuestro país en los años 80, tampoco es que hayan tenido mucho tiempo para morir y lo cierto es que nadie se pasea por los cementerios contabilizando tumbas de chinos.

+ No hay chinos viejos. Este absurdo misterio sobre la muerte de los chinos se complementa con esa otra creencia de que no hay chinos de la tercera edad o, al menos, no los vemos por las calles. No es tan complicado pensar que una persona de otro país quiera volver a su tierra en el último tramo de su vida.

+ La carne es de gato. Se dice, se cuenta por ahí que en los restaurantes chinos la carne que nos presentan como de ternera, pollo o pato es en realidad de gato, de perro o incluso de rata. Buscar una explicación coherente para este tipo de mitos absurdos es misión imposible.

+ Los chinos no tienen perro. Las teorías se complementan unas con otras. Un mito muy extendido es que no verás a un chino paseando a un perro. ¿Es que los chinos no tienen mascotas? ¿Tú te has fijado en la nacionalidad de todos los paseantes de perros? Puede que por tradición no sean muy dados a tener mascota porque lo cierto es que desconocemos mucho de la cultura china.

Como ves, superar la chinofobia no requiere un tratamiento psicológico como ocurre con otras fobias. La chinofobia se vence aceptando la diversidad en el mundo y dejando de pensar que nuestros esquemas vitales son los únicos válidos. Y, por supuesto, con un poco más de cultura y no necesariamente china.

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