Selacofobia: la sorprendente explicación del miedo a los tiburones

Cómo superar el miedo a ciertos animales

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Hay muchos animales que no tendrías en casa como mascota. Hay animales que te producen cierto rechazo, respeto o temor y que preferirías tener bien lejos y, por suerte, no te los encuentras todos los días. La zoofobia abarca un conjunto de fobias específicas a los animales y una de ellas es la selacofobia. ¿Qué opinas de los tiburones? ¿Son tan peligrosos como pensamos? Descubre más detalles sobre este sorprendente miedo a los tiburones en nuestro diccionario de fobias.

Qué es la selacofobia

La selacofobia es el miedo a los tiburones. Se podría pensar que el tiburón no es un animal que aparezca habitualmente en nuestro día a día, pero hay que contar con las asociaciones que provoca el trastorno fóbico para entender la verdadera dimensión de la selacofobia.

Al igual que ocurre con otras fobias a animales, como la popular aracnofobia o la tan aceptada ofidiofobia, el tiburón es ciertamente un animal peligroso. Tal vez no tanto como nos han hecho creer las leyendas y las películas, pero seguro que a nadie le apetece encontrarse con un tiburón mientras está navegando tranquilamente.

Así que cierto temor a los tiburones es perfectamente normal y entra dentro de esa función adaptativa del miedo, la de protegernos, la de huir o luchar según el caso. Sin embargo, cuando el miedo te lleva a la evitación del estímulo, en este caso los tiburones, y cuando el miedo se convierte en irracional y excesivo es cuando podemos hablar de una fobia.

Consecuencias del miedo a los tiburones

También podríamos pensar que un tiburón no es un perro que pueda sacar el vecino a pasear y no te vas a encontrar con él. ¿Alguna vez has visto un tiburón? Puede que no. Y eso no te impide sufrir esta fobia. Es tentador no darle importancia a una fobia de este tipo cuando se trata de animales con los que no convivimos en nuestro día a día, pero es que el problema no es el animal en sí, sino todas sus asociaciones.

Evitar a los tiburones es sencillo y en principio no interfiere en tu vida diaria. Solo tienes que evitar entrar en acuarios o museos del mar y, al fin y al cabo, estos animales no se encuentran en todos los mares. El problema con los trastornos fóbicos es que comienzan centrándose en un estímulo concreto, el tiburón. Al principio el temor solo es hacia los tiburones, pero más adelante el estímulo se hace más general.

¿Dónde viven los tiburones? En el mar. No en todos los mares. No es probable que vayas a pasar un día de playa a orillas del Mediterráneo y te encuentres con este animal. Pero cuando el mecanismo de la fobia se pone en acción, el campo de acción del miedo se amplía. De ahí que si sufres selacofobia no solo le tengas miedo a los tiburones, sino también al mar.

Aquí ya empiezas a condicionar tu vida, ¿verdad? Porque tienes que evitar una salida a la playa con tu familia. Porque te aterra que ese animal aparezca y te haga daño a ti, a tus amigos o a tus seres queridos. Ahora el mar también te resulta peligroso. Y espera porque aún hay más.

Porque puede que estés en una situación en la que una fila de dientes te recuerde a la boca de un tiburón, que veas a lo lejos un surfista y asocies la tabla a la aleta del tiburón o que algo se mueva rápidamente entre las olas y tu pánico se activa. Si la selacofobia se agudiza hasta el grado más elevado puede que también sufras de fobia al agua o hidrofobia.

Síntomas de la selacofobia

¿Y cómo sabes si estás sufriendo selacofobia? Las fobias se evidencian con una serie de síntomas físicos y psicológicos como respuesta ante el estímulo que se considera peligroso. La reacción del miedo o la reacción de la ansiedad, porque esos son los aspectos básicos de un trastorno fóbico.

No hace falta que te encuentres frente a un tiburón para notar los síntomas de la selacofobia, basta con ver a este animal en imágenes o en la televisión para desencadenar toda una serie de respuestas de tu organismo frente al miedo. Entre los síntomas más evidentes se encuentran la taquicardia, la sudoración excesiva, la dificultad para respirar, los mareos y el entumecimiento de extremidades, una secuencia que puede llevarte fácilmente a sufrir una crisis de ansiedad o incluso un ataque de pánico.

Los síntomas psicológicos también son a tener en cuenta, porque en las fobias aparecen los pensamientos catastrofistas, los pensamientos obsesivos y los irracionales también. Estos pensamientos junto con los síntomas físicos forman un cóctel que puede complicarte la vida fácilmente. Es hora de tomar conciencia de la importancia de la salud mental porque una fobia puede ser causa o consecuencia de muchos otros trastornos psicológicos.

Causas de la selacofobia: por qué tienes miedo a los tiburones

Pero antes de buscar un tratamiento tal vez conviene entender las causas de este miedo irracional a los tiburones. Lo primero que nos viene a la cabeza es la influencia cultural. Los tiburones se consideran animales muy peligrosos, aunque en realidad no lo son tanto, a causa del cine y de la literatura. Lógicamente, si gozas de una buena salud mental la influencia cultural no es suficiente para que se desarrolle la fobia, pero, ¿qué pasa si tienes un trastorno de ansiedad previo?

Los problemas de ansiedad hacen que las fobias aparezcan en tu vida y pueden resultar de lo más sorprendentes. ¿Nunca antes habías sentido ese miedo irracional a nada? Anota trastorno fóbico como una de las muchas consecuencias de la ansiedad. No se descarta el factor genético o adaptativo como causa de esta fobia ya que, aunque los tiburones no sean tan peligrosos como nos muestra el cine, sí es cierto que atacan por sorpresa, que no se les ve llegar, con el factor de incertidumbre que tanto influye cuando tienes ansiedad.

La selacofobia también puede aparecer por condicionamiento, por haber vivido una experiencia traumática relacionada con los tiburones. Puede tratarse de una experiencia directa o indirecta. Haber escuchado en la infancia una historia de alguien cercano que fue atacado por un tiburón, por ejemplo, pudo provocarte una carga emocional tan intensa que sigue adelante en tu vida en forma de trastorno fóbico.

Tratamiento de la selacofobia

Como todas las fobias, el miedo a los tiburones se puede superar. Pero es necesario ponerse en manos de un profesional de la psicología, no es una cuestión de desarrollo personal o de probar lo fuerte que eres superando tus miedos por ti mismo. Las fobias son un trastorno y como tales deben ser tratadas.

La terapia más utilizada en el tratamiento de las fobias es la Terapia Cognitivo Conductual. ¿En qué consiste? Pues precisamente en modificar esos pensamientos irracionales que te llevan a sufrir los síntomas de la fobia. Porque esa emoción que sientes, el miedo o pánico ante los tiburones, nace de lo que estás pensando, que el tiburón es un gran peligro en tu vida.

Una vez que se consigue modificar el pensamiento y tener una visión más realista del relativo peligro que suponen los tiburones, se empieza a trabajar con las conductas. La conducta de una fobia es la evitación pero, ¿cómo evitas evitar o esquivar las situaciones que te producen tanto miedo? Con la terapia de exposición progresiva. Sí, tendrás que enfrentarte a esas situaciones que te producen tanto miedo, de ahí la necesidad de hacerlo de la mano de un profesional.

Todas las fobias pueden superarse con el tratamiento adecuado, así que no te la juegues porque lo que de verdad está en peligro no es tu vida por el ataque de un tiburón, sino tu salud mental.

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