Cuántos ataques de ansiedad pueden dar en un día (y cómo reducirlos)

Por qué se producen los ataques de pánico y cómo tratarlos

Laura Ruiz Mitjana

Los trastornos de ansiedad son un problema que sufren más de 260 millones de personas en todo el mundo, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, estas cifras podrían haber aumentado notablemente con la llegada de la pandemia de coronavirus.

Así lo sugiere un estudio de Silván y Quífez (2020), citado en el informe “Salud mental y COVID-19 Un año de pandemia”, elaborado por la Confederación de Salud Mental España. En él se explica que, durante los meses de la pandemia, la prevalencia de la ansiedad ha sido del 33% en la población y, además, uno de los principales factores de riesgo de sufrir ansiedad (y depresión) es ser mujer.

En este artículo hablaremos de una de las caras de la ansiedad: los ataques de ansiedad o ataques de pánico. Pero, ¿qué es realmente un ataque de ansiedad? ¿Y un trastorno de pánico? ¿Por qué hay personas que tienden a ser más ansiosas que otras? ¿Cuántos ataques de ansiedad pueden dar en un día?

En Diario Femenino responderemos a todas estas cuestiones y, además, hablaremos de cómo se aborda en terapia este tipo de problemática.

¿Qué es un ataque de ansiedad?

Un ataque de ansiedad, también llamado crisis de angustia o ataque de pánico, se define en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales, APA 2013) como la aparición súbita de miedo o malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos. Durante este tiempo, se producen 4 (o más) de los siguientes síntomas:

- Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca.

- Sudoración.

- Temblores o sacudidas.

- Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.

- Sensación de ahogo.

- Dolor o molestias en el tórax.

- Náuseas o malestar abdominal.

- Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.

- Escalofríos o sensación de calor.

- Parestesias.

- Desrealización o despersonalización.

- Miedo a perder el control o a “volverse loco”.

- Miedo a morir.

Esta aparición súbita del intenso miedo o malestar puede aparecer en un estado de calma o desde un estado de ansiedad.

Los ataques de ansiedad que puedes experimentar en un día 

En realidad, no hay una respuesta 100% válida para esta pregunta. Lo cierto es que el número de ataques de ansiedad que pueden aparecer en un día no se puede concretar, porque, en casos graves de trastorno de pánico con agorafobia, por ejemplo, pueden aparecer múltiples de ellos

No hay una regla que diga que hay un número máximo de ataques que puedan aparecer en un día, porque, técnicamente, pueden aparecer los que el cuerpo aguante. Eso sí, lógicamente, a mayor gravedad del trastorno, mayor número de trastornos pueden aparecer en un día, aunque lo normal es que se produzcan de forma semanal y no tanto de forma diaria.

Se conocen testimonios, como el de Nancy, una mujer con trastorno de pánico severo con agorafobia, quien afirma que llegó a sufrir hasta 25 ataques de ansiedad al día, aunque esto no es, ni mucho menos, lo habitual. Tal y como ella lo explica en una entrevista a Infobae: “yo no tenía un ataque de pánico de vez en cuando. Eran como las contracciones antes de un parto: terminaba uno y mientras trataba de recuperarme, empezaba el otro. En cada uno sentía que estaba teniendo un infarto. Y tenía por lo menos 25 ataques de pánico por día".  

En el trastorno de pánico, por ejemplo, según el DSM-5, para poder diagnosticar el trastorno, deben aparecer 2 o más ataques de pánico (en general, no al día), siendo estos imprevistos. Además, al menos uno de estos ataques es seguido por una sensación de inquietud o preocupación continua acerca de otros ataques de pánico o de sus consecuencias.

¿Por qué aparecen los ataques de ansiedad (o la ansiedad)?

Existen diferentes modelos explicativos para la ansiedad y los trastornos de ansiedad, como sería el trastorno de pánico. Algunos sugieren que hay personas que manifiestan cierta predisposición a este tipo de trastornos. De hecho, existe evidencia suficiente para pensar que los factores hereditarios podrían desempeñar un papel importante en los trastornos de ansiedad.

En este sentido, los estudios indican que alrededor del 34% de los gemelos monocigóticos (vs. el 17% de los gemelos dicigóticos) presentan una concordancia en los trastornos de ansiedad en general. 

Otras hipótesis, en este caso, neurobiológicas, hablan de alteraciones en el GABA (ácido gamma-amino-butírico), una sustancia que inhibe la excitabilidad de las neuronas, por lo que la ansiedad podría aparecer por la ineficacia de este neurotransmisor. También se postula un posible aumento de la función noradrenérgica (noradrenalina) en el cerebro, y una sobreactividad de la serotonina, en personas con ansiedad.

Finalmente, las teorías del aprendizaje hablan de la adquisición de ciertas conductas en la ansiedad, es decir, incluyen el ambiente y las experiencias como factores causales de los trastornos de ansiedad.

¿Cómo reducir los ataques de ansiedad?

Para reducir los ataques de ansiedad será conveniente identificar las causas de esos ataques, así como las causas de esa ansiedad de base que está dirigiendo nuestra vida. Así, lo más importante será averiguar qué está causando esos ataques y cómo podemos abordarlo desde la psicoterapia.

En general, para la ansiedad, se suelen emplear estrategias cognitivas (por ejemplo, reestructuración cognitiva) y de desactivación conductual (técnicas de relajación, de respiración, mindfulness, visualización, etc.).

Para los ataques de ansiedad en concreto, se utilizan mucho las técnicas de exposición interoceptiva que implican la exposición a las señales o síntomas fisiológicos de esos ataques (y esos síntomas se producen de forma voluntaria, para que el paciente aprenda a exponerse a ellos, a afrontarlos y a tolerarlos sin que eso le genere la pérdida de control).

+ Tratamientos psicológicos validados 

Por otro lado, existen tratamientos empíricamente validados para el trastorno de pánico, caracterizado por la aparición de ataques de ansiedad recurrentes. Según el Manual de Terapia de Conducta de M.A. Vallejo (2016), los programas multicomponentes cognitivo-conductuales resultan muy eficaces para el trastorno de pánico y la agorafobia. Estos incluyen técnicas cognitivas y conductuales, como su propio nombre indica.

La Guía de Práctica Clínica del Ministerio de Sanidad para el manejo de los trastornos de ansiedad en Atención Primaria (2008) también lo considera el tratamiento psicológico más recomendado para el trastorno de pánico.

El entrenamiento en respiración también se utiliza para los ataques de ansiedad y para el trastorno de pánico en general, aunque, según el manual de Vallejo (2016), su eficacia como intervención aislada para el tratamiento de este trastorno ha sido cuestionada.

Por su parte, la Guía de tratamientos psicológicos eficaces de Marino Pérez (2010) propone la relajación aplicada como un tratamiento probablemente eficaz para los ataques de ansiedad, así como la terapia en exposición en vivo (exponerse a los ataques directamente). Finalmente, la terapia de exposición a través de realidad virtual es una modalidad novedosa para abordar este trastorno, aunque su eficacia aún no ha sido 100% demostrada (sigue en fase experimental, según la Guía de M. Pérez).

+ Tratamiento farmacológico 

A nivel farmacológico se emplean fármacos antidepresivos y ansiolíticos. Según M. Pérez, ambos tienen una menor duración de la eficacia a largo plazo en comparación con los tratamientos psicológicos. 

Así, los fármacos pueden resultar útiles a corto plazo (y, sobre todo, son útiles para reducir la ansiedad y empezar a trabajar con la persona), pero para conseguir cambios verdaderos y profundos, la psicoterapia resulta esencial.

Aunque en sí, sufrir un ataque de ansiedad no resulte peligroso (a pesar de que, cuando lo sufrimos, podamos tener la sensación de que “nos morimos”), lo cierto es que sufrirlos genera mucha angustia y malestar.

Además, desgasta mucho física y mentalmente y, por otro lado, puede surgir el “miedo al miedo” (o aprensión ansiosa) que implica el miedo a volver a sufrir un ataque de ansiedad en el futuro

Para evitar entrar en estos bucles y cronificar el trastorno, te animamos a pedir ayuda profesional si sientes que te ocurre esto y que la necesitas. Recuerda que ¡no estás sola!

 

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Confederación de Salud Mental España. (2020). Salud mental y COVID-19 Un año de pandemia.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.
  • Silván, C. y Quífez, L. E. (2020). Efectos y consecuencias de la crisis de la covid-19 entre las personas con discapacidad. Fundación ONCE.

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