Claves para saber si tengo un trauma infantil: signos más evidentes

¿Cómo superar un trauma de la infancia?

Una de las etapas más cruciales en la vida de una persona es la infancia. Y es que en ella se consolidan aspectos importantes de nuestra personalidad, e incluso no resulta arriesgado afirmar que nuestra salud mental depende en gran medida de lo que sucede en esos primeros años de vida.

Los traumas en la infancia se pueden presentar por diversas razones y es importante abordarlos para que no se desarrollen como problemas durante la vida adulta. Pero, ¿cuáles son las claves para saber si tenemos un trauma infantil? En Diario Femenino te contamos los signos más evidentes, así como el tratamiento más eficaz para superarlos.

¿En qué consiste un trauma infantil?

Al hablar de traumas infantiles hacemos referencia a eventos o situaciones que han resultado dolorosas para el niño y que han dejado en él una especie de herida emocional que puede que haya o no logrado sanar en su adultez.

Cuando esta herida no sana, continúa doliendo. Pero al crecer no la experimentamos de igual manera. De hecho, es bastante común que los adultos no recuerden ni siquiera cuáles fueron las causas de esas heridas e incluso que no sean conscientes de tenerlas.

 

Al crecer, los traumas infantiles no tratados evolucionan. Se van convirtiendo en otros tipos de problemas que afectan diversas dimensiones de la vida de las personas. Puede ser en problemas de salud física, dificultades para interrelacionarse con otros, baja autoestima, inseguridades, agresiones, estados de ánimo alterado, etc.

¿Cómo puedo desarrollar un trauma infantil?

Las razones por las cuales se pueden presentar los traumas infantiles son variadas y responden a diferencias en cada caso en particular. Algunos son evidentes y se deben a eventos altamente negativos que se han vivido durante los primeros años.

Pero es importante destacar el hecho de que no todos los traumas infantiles se deben a sucesos evidentes para los demás. Incluso pueden llegar a desarrollarse a partir de algún evento sin importancia para los adultos pero que desde el punto de vista del niño ha sido algo muy malo.

Los diferentes tipos de apego durante la infancia son un factor determinante para la aparición de traumas. En casos en los que el apego es inseguro, las probabilidades de desarrollar traumas son mucho más elevadas que en los casos de apego seguro.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir un trauma infantil?

No existe una fórmula infalible para determinar si una persona desarrollará o no algún tipo de trauma infantil, pues esto responde a aspectos de su propia personalidad, su percepción de los eventos, el medio en el que se desarrolla y el tipo de relaciones que tiene, por mencionar algunos de los factores que intervienen. 

Sin embargo, hay algunos casos en los que el riesgo de presentar un trauma infantil es más elevado. Estamos hablando de:

+ Personas que han sido víctimas de cualquier tipo de violencia (física, verbal, psicológica, etc.), bien sea en casa, en el colegio o en otros espacios.

+ Ser humillados o rechazados durante la infancia. Esto incluye a padres, familiares, maestros, compañeros de clases, amigos, etc.

+ Quienes han experimentado situaciones traumáticas como guerras, accidentes o desastres naturales.

+ Experimentar procesos de duelos no resueltos o muertes repentinas.

+ Abandono por parte de los padres o cuidadores. No solo el abandono físico, sino también el emocional. No basta con solo ser una figura presente en la vida de los niños.

+ Víctimas de abusos sexuales.

+ Provenir de familias en las que el consumo de alcohol o drogas están presentes.

+ Experimentar altos niveles de estrés y ansiedad y no tener apoyo de una persona guía para gestionarlo.

+ Ver violencia hacia los demás (aunque no se experimente en sí mismo).

+ Divorcios o separaciones difíciles dentro del núcleo familiar.

¿Cómo saber si tengo un trauma infantil? Claves principales

En algunos casos es fácil identificar si se han experimentado o no traumas infantiles. Principalmente en aquellas situaciones de vida en la que se vivenciaron eventos impactantes negativos. Pero no en todos los casos se hace evidente el tener un trauma infantil. Si crees que puedes tener traumas de tu infancia, presta atención a estos indicadores que pueden orientarte al respecto:

+ La ira se apodera de ti

Si frecuentemente te sientes molesto por cualquier razón y tiendes a tener un muy mal carácter pero no logras explicarte el por qué, es importante que indagues un poco acerca de lo que has vivido en tu infancia. La rabia en la adultez es una de las principales señales de que hay una herida sin sanar

+ Has experimentado problemas alimenticios

Muchas personas canalizan sus emociones a través de la comida al no saber cómo hacerlo de otra manera. Por esta razón se suelen encontrar traumas de infancia en personas que experimentan algún tipo de trastorno alimenticio.

+ Tu autoestima está baja

Las heridas de infancia suelen tener un efecto altamente negativo en la autoestima de las personas. Es común llegar a sentirse infravalorado, incapaz o menos que los demás. También hay que prestar atención a aquellos con autoestima altas negativas que se creen superiores a los demás (puede ser una manera de compensar).

+ No sabes reaccionar ante el conflicto

Para las personas con traumas infantiles les resulta complicado saber cómo gestionar sus emociones ante los conflictos, por eso se pueden observar dos tendencias: una es hacia la evitación total de cualquier conflicto o la búsqueda constante del mismo.

+ Inseguridad

Vivir de manera constante con miedo, inhibirse de hacer, pensar y decir lo que se desea es una señal de la cual hay que estar pendientes. Esto también se hace evidente en aquellas personas que viven pidiendo disculpas de manera constante por todo lo que hacen.

Formas de superar los traumas infantiles: la importancia de la terapia

Para superar un trauma infantil lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de la existencia de una herida que ha estado ahí por mucho tiempo. Esto no es un proceso fácil ni bonito, pero valdrá la pena pasar por eso para poder sanar. 

Sanar implica hacer un viaje de introspección a nuestro interior, a la infancia, a el -o los- momento que generó ese daño que continúa hoy en día. Para ello es preciso contar con la guía de una persona calificada para esta labor.

Es fundamental que busques ayuda de un terapeuta cualificado para esta tarea, pues el abordaje de las heridas infantiles es un asunto bastante complejo y delicado que requiere de la labor responsable de un profesional que sepa lo que está haciendo.

Este proceso puede ser bastante retador y complicado, pero te garantizamos que todo el viaje valdrá la pena por el resultado de poder sanar esa herida. Lo que pasó no va a desaparecer, pero sí podemos resignificar y verlo desde otro punto de vista, desde uno que ya no nos haga tanto daño y con el que podamos vivir.

Con la terapia podrás sanar esa herida; y sí, quedará una cicatriz, pero ya sanada, y será el recordatorio de lo fuerte que eres y de todo lo que has logrado superar y que te ha convertido en una mejor versión de ti mismo.

Ahora que ya sabes cómo identificar si tienes o no un trauma infantil, es hora de poner remedio y solución a esa herida emocional abierta. ¿Qué te han parecido nuestros consejos? ¡Te leemos en los comentarios!

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