Labilidad emocional: qué es y cuáles son sus causas

Algunos cambios de humor esconden un problema más serio

La psicopatología de la afectividad engloba todas aquellas alteraciones que se producen en los afectos, eso es, en el humor, el estado de ánimo, las emociones y los sentimientos. Cuando surge un fallo en la regulación emocional, cuando somos incapaces de modular nuestros afectos o, incluso, de sentir emociones, entonces experimentamos una alteración de la afectividad (existen varias: ambivalencia, embotamiento, rigidez…).

La labilidad emocional, o labilidad afectiva, es una de ellas, y se define como el cambio súbito y desproporcionado en los estados emocionales. Así, la persona pasa fácilmente de una emoción a otra (a veces incluso, sin un desencadenante claro) y, si hay un estímulo que "justifique" ese cambio, este no es suficientemente importante o relevante para explicarlo (de ahí que sea un cambio desproporcionado).

Pero, ¿qué más sabemos de la labilidad emocional? ¿Puede aparecer como síntoma aislado? ¿En qué trastornos psicológicos aparece? ¿Cuál es su tratamiento? ¿Y cuáles son sus causas? ¡Te lo contamos en Diario Femenino!

¿Qué es la labilidad emocional?

La afectividad es un dominio de la vida mental que engloba sensaciones, humor, sentimientos, emociones, el estado de ánimo… En definitiva, está formado por todos los afectos, que son estados que nos influyen o motivan a la hora de hacer cosas. Cuando estamos estables, estos estados están bien regulados. Pero cuando esta regulación falla, aparecen alteraciones de la afectividad (psicopatología de la afectividad). Una de estas alteraciones es la labilidad emocional.

Pero, ¿qué es exactamente? Una definición que proponen Look, Flory, Harvery y Siever (2010) para la labilidad emocional o afectiva, en un artículo de Chaveiro y Almeida es la siguiente: se trata de "la desregulación o problema emocional explicado por la incapacidad para controlar las emociones, lo que lleva a una variación de estados de ánimo intensos".

Así, la labilidad emocional es una alteración o trastorno de la afectividad, que implica cambios súbitos y desproporcionados en el estado emocional o el tono afectivo. Cuando sufrimos labilidad emocional, sentimos que nuestras emociones y nuestro estado de ánimo experimentan cambios repentinos y abruptos.

¿Por qué surgen estos cambios? Puede ser, o bien por estímulos del medio (externos) o bien por estímulos internos (por ejemplo, un pensamiento). También puede ocurrir que no exista un desencadenante para ese cambio de humor. Sin embargo, cuando existe estímulo, lo cierto es que este resulta "insuficiente" para explicar la intensidad de la emoción que está generando (que es desproporcionada).

El cambio repentino de un estado anímico a otro

Cuando experimentamos estos cambios de humor, de emociones o de estados anímicos, estos suelen durar poco. De esta forma, pasamos rápidamente de una emoción a otra (por ejemplo, de la risa al llanto, o de la tristeza a la alegría); así, podemos experimentar emociones contrarias en cuestión de segundos. Dependiendo del grado de la labilidad, los cambios pueden producirse en cuestión de segundos, minutos u horas (aunque, insistimos, suelen ser cambios rápidos y que duran poco).

Estos cambios tan abruptos pueden generar desconcierto, confusión y malestar a la persona que sufre labilidad emocional y a las personas de su alrededor. La persona puede sentirse abrumada o desbordada, con incapacidad para gestionar sus emociones de forma sana, para entenderse o para autorregularse eficazmente.

La duración de los cambios de humor o emociones

Hemos dicho que los cambios de humor o de emociones pueden producirse en cuestión de segundos, minutos, horas… pero, ¿cuánto duran estos cambios? Es decir, ¿durante cuánto tiempo experimenta la persona la nueva emoción? 

Depende de la persona: pueden durar segundos, minutos u horas, igual que ocurre con el cambio de una emoción a otra. Sin embargo, como norma general, son cambios que duran muy poco (y que, además, son muy intensos).

Trastornos donde se manifiesta la labilidad emocional

La labilidad emocional puede aparecer en personas sanas (sin una psicopatología previa), en un momento dado como un síntoma aislado, o en personas con algún tipo de trastorno mental. ¿En qué trastornos suele aparecer? Entre los más frecuentes encontramos:

+ Trastorno bipolar

En el trastorno bipolar puede aparecer labilidad emocional. Sin embargo, como estos conceptos suelen confundirse, es importante diferenciar la labilidad emocional del propio trastorno bipolar; en el primer caso, hablamos de este cambio abrupto y repentino en el estado emocional, y en el segundo, de un trastorno con episodios depresivos y maníacos que se van sucediendo. 

En este segundo caso, los episodios duran mucho más (no se trata de meros cambios, sino de períodos enteros con una serie de síntomas característicos). Por eso, no todas las personas con trastorno bipolar experimentan labilidad emocional, ni todas las personas con labilidad emocional sufren un trastorno bipolar.

+ Depresión mayor

En la depresión mayor, un trastorno del estado de ánimo, también es característica la labilidad emocional. En estos casos, la persona pasa de fases de aplanamiento afectivo (en las que "no siente nada") a fases donde predomina un sentimiento profundo de tristeza, por ejemplo. Estos cambios generan malestar en la persona e interfieren en diferentes ámbitos de su vida, por ejemplo, en la esfera social.

+ Ciclotimia

La ciclotimia es otro trastorno del estado de ánimo, donde también puede aparecer labilidad emocional. Este trastorno consiste en una versión más leve del trastorno bipolar; conlleva la alternancia de episodios depresivos y episodios hipomaníacos, que se repiten cíclicamente, de forma alterna. A esta alternancia de fases, puede añadírsele la labilidad emocional.

¿Cómo tratar la labilidad emocional?

Existen dos tratamientos que pueden utilizarse para abordar la labilidad emocional: la psicoterapia y la farmacoterapia

+ Psicoterapia 

Desde el contexto psicoterapéutico (psicoterapia), se utilizan sobre todo técnicas de regulación emocional y técnicas cognitivas. A través de las técnicas de regulación emocional se trabaja para que la persona aprenda a identificar los momentos en los que siente que va a desbordarse o a descompensarse, y también se le enseña a la persona estrategias que le permitan autorregularse. 

Por su parte, mediante las técnicas cognitivas se trabajan más los pensamientos de la persona, y se le ayuda a identificar pensamientos disfuncionales que puedan generar esos cambios repentinos en el estado de ánimo para que pueda reformularlos o modificarlos por pensamientos más adaptativos.

En el caso de que la labilidad aparezca como un síntoma de un trastorno mental subyacente, lo que se suele hacer es abordar ese trastorno de base, con el tratamiento más validado para el mismo.

+ Farmacoterapia

A nivel de fármacos suelen utilizarse: litio y reguladores del estado de ánimo (para el trastorno bipolar), antidepresivos, ansiolíticos e incluso, antipsicóticos. Estos fármacos permiten abordar (indirectamente, como veremos a continuación) la labilidad emocional pero también el trastorno de base u otros síntomas que manifieste la persona. 

Así, en realidad, no es que "erradiquen" directamente el síntoma de labilidad afectiva, sino más bien ayudan a la persona a mejorar su estado anímico en general y los síntomas derivados de sus trastornos de base (por ejemplo: la ansiedad, la depresión, etc.).

Cómo hacer frente a la labilidad emocional

La labilidad emocional implica un cambio en el tono afectivo, el estado anímico o las emociones de forma abrupta. Este nuevo estado anímico es intenso y desproporcionado, y pueden generar confusión a la persona que lo sufre y a las personas de su entorno. 

Para abordarla, será importante identificar qué causa estos cambios y ofrecerle a la persona estrategias y recursos para: primero, que aprenda a identificar esos cambios y segundo que pueda autorregularse, consiguiendo un poco de estabilidad. Para todo esto, será importante trabajar las emociones (sobre todo en los niños, ya que estos también pueden experimentar labilidad emocional), concretamente:

  • Identificación de emociones (etiquetarlas).
  • Gestión y regulación emocional.
  • Tolerancia al malestar.

Si sufres labilidad emocional, no sabes cómo gestionarla y ello te genera malestar, te animamos a pedir ayuda profesional. Puede ser que se trate de un síntoma subyacente a otros trastornos o no; en todo caso, será importante que puedan ofrecerte un diagnóstico si realmente existe otro trastorno de base que "justifique" este síntoma.

"Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas".

-Bernardo Stamateas-

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI.

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