Labilidad emocional: qué es y cuáles son sus causas

Algunos cambios de humor esconden un problema más serio

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Todos vamos experimentando un amplio abanico de emociones a lo largo del día según las circunstancias que se nos presenten. Sin embargo, esas emociones suelen estar más bien contenidas y no generan un gran impacto en nuestra vida a no ser que se trate de un suceso en exceso dramático o en exceso feliz. Pero hay veces que las emociones se descontrolan sin ningún motivo y ahí es cuando aparece la labilidad emocional, ¿sabes qué es?

Qué es la labilidad emocional

¿Te imaginas pasando de la risa al llanto en unos segundos? Puede que te haya pasado alguna vez en un momento de nerviosismo o estrés. Puede que alguna vez te hayas puesto a reír escandalosamente en una situación que no tenía gracia o puede que te hayas puesto a llorar desconsoladamente viendo una película que tampoco era tan triste.

El cambio brusco de emociones intensas es lo que se conoce como labilidad emocional y es más frecuente de lo que parece. La labilidad emocional tiene diferentes grados y a veces puede ser síntoma de algún problema neurológico o de alguna enfermedad, aunque en la mayoría de las ocasiones se trata de un indicio de un trastorno emocional.

La labilidad emocional es el cambio brusco de estado de ánimo. Una persona que en segundo puede pasar de la euforia al completo desánimo sin que haya ocurrido ninguna circunstancia es una persona con labilidad emocional, aunque a veces se puede confundir con un trastorno bipolar.

Síntomas de la labilidad emocional

Hay algunos síntomas o características que indican que estás en una situación de labilidad emocional y la más evidente es ese cambio de humor tan intenso e inmediato. Pero hay más, como la tristeza, el abatimiento, la irritabilidad o, al contrario, la euforia, la felicidad, la alegría, el optimismo.

Si todo ese espectro de emociones te embargan en un corto espacio de tiempo puede provocar inseguridad, insomnio y una escasa tolerancia a la frustración. Como resultado final, aparece un desgaste de la autoestima porque eres muy consciente de que tus emociones son desmedidas y ocurren a destiempo.

Causas de la labilidad emocional

La labilidad emocional no es una enfermedad, sino un síntoma. Enfermedades graves como la esclerosis, la esquizofrenia o el Alzheimer pueden provocar labilidad emocional, pero en la mayoría de los casos, se trata de la consecuencia de un estado emocional delicado.

Vivir sometida a un gran estrés, tener problemas de ansiedad o estar sufriendo una depresión o a punto de ello son las causas más frecuentes de la labilidad emocional. También podemos encontrar el origen en una situación traumática o complicada como la muerte de un familiar, una ruptura de pareja o un despido en el trabajo.

Tratamiento de la labilidad emocional

La labilidad emocional tiene diferentes grados. Mientras que en algunas personas esta situación particular puede pasar desapercibida al catalogar a esa persona como voluble o con cambios de humor incomprensibles, cuando el problema se hace más evidente, puede llegar al aislamiento de esa persona.

Por eso es importante recibir un tratamiento adecuado. La ayuda profesional se hace absolutamente necesaria y puede ser en forma de psicólogo o de psiquiatra, si se requiere medicación. A este tratamiento profesional se le debe sumar el esfuerzo de uno mismo por aprender a reconocer, aceptar y gestionar las propias emociones.