Ansiedad por los exámenes: cómo controlar los nervios en un examen

Las personas que sufren este tipo de ansiedad son las personas perfeccionistas

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Sabemos que los motivos que pueden desencadenar la ansiedad son muy variados. Algunas veces no podemos identificar la causa de la ansiedad, mientras que otras veces, ese trastorno de ansiedad aparece por un motivo muy concreto. Los exámenes son una de esas causas de ansiedad, evidentes y frecuentes, que pueden poner en peligro nuestro rendimiento académico y nuestra estabilidad emocional.

Independientemente del nivel educativo del que se trate, es normal tener nervios antes de un examen, pero cuando ese nerviosismo nos impide demostrar nuestra preparación en el examen, es el momento de pararse y aprender a controlar los nervios. Vamos a manejar la ansiedad por los exámenes.

Los nervios de un examen

La ansiedad por los exámenes pueden sufrirla tanto niños como adultos. Y puede presentarse en cualquier tipo de examen, desde un control sin importancia hasta exámenes finales pasando por un examen de oposición o incluso del carnet de conducir. Generalmente las personas que sufren con más intensidad este tipo de ansiedad son las personas perfeccionistas que viven probándose y evaluándose a sí mismas continuamente.

Y no estamos hablando de ese nerviosismo inevitable ante una prueba, sea del tipo que sea. Sino que se trata de casos donde se pueden desarrollar muchos de los síntomas de los trastornos de ansiedad, como sudoración, temblores, dificultad para respirar, desorientación, mareos y vómitos. En esas circunstancias, la realización de un examen se hace imposible.

Cómo evitar la ansiedad por exámenes

Lógicamente cuando hacemos un examen nos estamos jugando algo, sea determinante o no, lo cierto es que en ese momento es importante. Pero en cualquier caso, conviene relativizar la situación. Nadie quiere suspender un examen, pero por muy importante que sea, con un suspenso no se acaba el mundo. Siempre hay otros caminos, siempre hay otras posibilidades.

1 Confiar más en nosotras mismas nos ayudará a enfrentarnos al examen con menos nervios. Si hemos preparado el examen no hay ningún motivo por el que vayamos a hacerlo mal. Claro que para afrontar un examen sin nervios y con seguridad es necesario haberlo preparado con antelación, así como haber estudiado de sobra para hacer frente a cualquier sorpresa.

2 Tampoco podemos asustarnos por notar nervios ante el examen, porque lo único que vamos a conseguir es ponernos aún más nerviosas. Los nervios de un examen son naturales y un poco de ansiedad puede actuar como ese mecanismo de supervivencia que es. Con un poco de ansiedad, podremos estar más alertas y hacer el examen con más atención.

3 Para los momentos de más estrés, podemos evitar la aparición de esa ansiedad indeseada, de ese nerviosismo incontrolado con alguna técnica de relajación. En cuanto empecemos a notar síntomas de ansiedad como sudoración o palpitaciones, lo mejor es dedicar unos segundos a respirar profundamente para centrarnos en el examen y no en los nervios.