¿Es un terror nocturno lo mismo que una pesadilla? En qué se diferencian

Trastornos del sueño que te complican las noches

Seguro que te encantaría soñar todas las noches que estás navegando tranquilamente en un velero, sentir la libertad de los sueños con el mar y la purificación que transmite el agua. O tal vez prefieras sueños con hadas en bosques encantados o con un cumpleaños donde hay tartas y dulces y se respira alegría y felicidad. Pero no es posible tener siempre este tipo de sueños tan agradables y a veces llegan las pesadillas. Pesadillas llenas de horror de las que despiertas con mucha angustia y tal vez gritando pero que no son lo mismo que los terrores nocturnos. ¿Conoces la diferencia entre pesadilla y terror nocturno?

Qué es el terror nocturno

Se considera que el terror nocturno es una parasomnia y, de hecho, muchas veces aparece acompañado del sonambulismo. Es una experiencia asociada a la infancia, ya que casi un 40 % de los niños lo sufren, pero también puede ocurrir en adultos. Y, ¿qué es el terror nocturno? Porque va más allá de la pesadilla.

Fíjate en lo que ocurre exactamente durante un episodio de terror nocturno. Generalmente, comienza con un grito aterrador que te lleva a levantarte o a sentarte en la cama, pero en realidad sigues durmiendo. Los ojos están muy abiertos y la mirada fija, se te acelera el pulso, respiras agitadamente, empiezas a sudar y puede que llegues a patear, a agitar los brazos o a hacer algún movimiento como si te estuvieras protegiendo de algo o de alguien.

Los niños tienen menos facilidad para despertarse de un episodio de terror nocturno y al día siguiente no se acuerdan de nada, pero cuando pasa en adultos generalmente te despiertas durante el terror con mucha confusión y mucha angustia.

Qué es una pesadilla

En cierta forma el terror nocturno se parece a una pesadilla, sobre todo por la carga de miedo y angustia que ambos contienen. Pero la pesadilla no pertenece al campo de las parasomnias o de los trastornos del sueño, sino que simplemente es una forma más de soñar. Las pesadillas son sueños, aunque son sueños bastante desagradables. Y, al igual que todos los sueños, ocurren con la intención de que aprendas algo más de ti mismo con su interpretación.

Las pesadillas, de hecho, tienen la función de sacar al exterior tus miedos, frustraciones y ansiedad, lo que no deja de ser efectivo para que no te lo quedes todo dentro. Tener una pesadilla es una invitación a enfrentarte a tus miedos y preocupaciones y buscar una solución.

En qué se diferencian las pesadillas de los terrores nocturnos

A veces se confunde la pesadilla con el terror nocturno, pero mientras que la pesadilla ocurre en la fase REM, el terror nocturno ocurre en las fases más profundas del sueño, generalmente en el primer tercio de la noche. Aunque la principal diferencia es su origen.

La pesadilla es un sueño normal, forma parte de la actividad onírica habitual. Luego te despiertas y puedes recordar el contenido o no. Sin embargo, el terror nocturno no es un sueño, es una sobrecarga emocional de miedo y terror que no aparece motivado por escenas desagradables.

Ninguno de los dos episodios, ni las pesadillas ni los terrores nocturnos, revisten peligro para la salud, pero en el caso del terror nocturno en adultos sí es conveniente acudir al médico porque tal vez sea síntoma de algún problema de salud. Esto nos lleva a buscar las causas de los terrores nocturnos.

Cuáles son las causas de los terrores nocturnos

¿Qué provoca una pesadilla? ¿Qué provoca un terror nocturno? No se sabe con certeza cuál es el origen de las pesadillas, pero sí es cierto que el ánimo suele estar convulso y que se trata de preocupaciones rondando por la mente. En el caso de los terrores nocturnos la causa se atribuye a periodos de estrés o agotamiento físico y mental, en definitiva, problemas de tensión emocional.

Otras causas de los terrores nocturnos pueden ser el insomnio, tener fiebre, consumo de sustancias y alcohol o algunos medicamentos. La ausencia o interrupción del sueño, por un viaje, por ejemplo, con su alteración de horarios también puede provocar este episodio de terror. Y no podemos perder de vista trastornos como la depresión o la ansiedad, que provocan tanto pesadillas como terrores nocturnos.

¿Son peligrosos los terrores nocturnos?

Ver en otra persona un episodio de terror nocturno produce mucha inquietud y preocupación, sobre todo cuando se trata de niños. Que en medio del sueño una persona se ponga a llorar, a gritar o que incluso se levante de la cama completamente angustiada es una experiencia terrorífica tanto para el que la sufre como para el que está a su lado, pero en realidad no reviste gravedad para la salud.

Que los terrores nocturnos no generen ningún problema importante de salud no quiere decir que tengamos que dejarlos pasar. Acudir al médico es necesario porque tanto el niño como el adulto que sufre estos episodios ven reducida su calidad del sueño y a la larga puede provocar alteraciones del sueño. Pero conviene prestar atención a estos terrores especialmente por el riesgo de que estén motivados por un periodo de estrés o ansiedad que hay que atajar cuanto antes.

En algunos casos, las personas que sufren terrores nocturnos llegan a lesionarse por una caída o al tropezar con algo cuando se levantan de la cama atemorizados. En el caso de los adultos que viven en pareja es evidente que la noche se convierte en un foco de problemas. Cualquier cosa que perjudique el descanso nocturno termina por afectar a otros ámbitos de la salud.

¿Tienen tratamiento los terrores nocturnos?

No existe un tratamiento específico para acabar con los terrores nocturnos como no existe un remedio infalible para no tener pesadillas. A veces se recetan fármacos cuando se detecta un origen depresivo o ansioso, pero en el caso de los niños se recomienda la psicoterapia antes que los fármacos.

Como la mayoría de las veces los terrores nocturnos están provocados por estrés, lo ideal es tratar ese estrés. Lo mismo ocurre si el origen es una depresión o un trastorno de ansiedad. Pero a veces es suficiente con adoptar una rutina vespertina más relajada y mantener una escrupulosa higiene del sueño.

Si te estás preguntando qué es eso de la higiene del sueño, toma nota, porque puede ayudarte a descansar mejor aunque no sufras terrores nocturnos.

La importancia de la higiene del sueño

¿Sigues unas pautas de higiene cada mañana al despertar? Seguro que sí. Pues también puedes hacerlo por la noche, aunque se trata de otro tipo de higiene. La higiene del sueño es el conjunto de hábitos que realizas cada día antes de ir a dormir y hasta unas horas antes para lograr un sueño profundo y relajado.

Ya sabes lo importante que es dormir bien para poder disfrutar del día a día y la higiene del sueño te puede ayudar a evitar el insomnio y otros trastornos del sueño. Los básicos son no tomar bebidas excitantes por la tarde, cenar ligero aunque no tanto como para irse a la cama con hambre y acostarse y levantarse siempre a la misma hora.

Luego hay otros extras en esta higiene del sueño que dependen de las necesidades y gustos de cada persona. Encender velas aromáticas en el dormitorio, no ver televisión ni mirar las redes sociales en el teléfono móvil antes de acosarse o incluso darse un baño relajante como guinda final del día son algunos de los rituales más utilizados y eficaces en la llamada higiene del sueño.

¿Y tú? ¿Alguna vez has sufrido terrores nocturnos? ¿Conocías las diferencias entre los terrores nocturnos y las pesadillas? ¡Cuéntanos tus experiencias en los comentarios y en Diario Femenino trataremos de ayudarte!

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