Dejar los ansiolíticos: 7 fases para hacerlo de la forma más segura

El peligro de las pastillas para la ansiedad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La situación más habitual es que acudas a tu médico de cabecera por problemas de ansiedad y salgas de la consulta con una receta de ansiolíticos. Y ahí tienes ya tus pastillas mágicas, esas que evitan una crisis de ansiedad y que te quitan esa angustia que llevas sufriendo un tiempo. Pero pasa el tiempo y te das cuenta de que dejar las pastillas no es tan fácil como pensabas, ¿verdad? Eso es porque crean adicción. En Diario Femenino sabemos cómo dejar los ansiolíticos de manera segura sin sufrir síndrome de abstinencia y sin recaer en la ansiedad. Tendrás que pasar por 7 fases diferentes (siempre con supervisión médica).

Para qué sirven los ansiolíticos

Cada vez más personas toman ansiolíticos, en la mayoría de los casos benzodiacepinas, que son todos esos medicamentos que acaban en -am como Lorazepam, Alprazolam, Clonazepam, Diazepam y una lista interminable. ¿Cuál te ha tocado a ti? Lejos de nuestra intención de demonizar los fármacos para la ansiedad que más de una vez nos han sacado de un apuro en forma de evitar un ataque de pánico.

Pero también queremos dejar las cosas claras. Los ansiolíticos son peligrosos porque crean adicción y tolerancia, algo que explicaremos más adelante. Porque ahora lo que queremos es desterrar el mito de que los ansiolíticos son fármacos para la ansiedad. Y es verdad, su efecto hace milagros sobre un estado de ánimo alterado y son auténticas pastillas mágicas para momentos puntuales de ansiedad.

Si te acaban de despedir, si has roto con tu pareja, si te han diagnosticado una enfermedad, si has tenido un accidente o una experiencia traumática, si ha muerto un ser querido... Son casos en los que los ansiolíticos pueden aparecer como grandes aliados para ayudarte a superar ese mal momento, esa confusión, esa angustia y ese malestar emocional.

Ahora bien, es importante que recuerdes esto si es tu primera vez con las pastillas para la ansiedad: no tomes ansiolíticos más de dos semanas seguidas. Si estás desbordada emocionalmente por algún problema importante o por una crisis vital, te va ayudar más y mejor ir a un psicólogo que tomar ansiolíticos.

Por qué no puedes dejar los ansiolíticos

Si ya llevas un tiempo tomando ansiolíticos, pueden ser meses o incluso años, te habrás dado cuenta de lo complicado que resulta dejarlos. Y lo más importante: no los dejes de golpe. No puedes dejar estos fármacos de un día para otro porque tiene consecuencias graves para la salud. Según una tesis de la Universidad de Barcelona, si se interrumpe el tratamiento de forma brusca hay un efecto rebote que provoca que la persona presente una mayor ansiedad, agitación, irritabilidad, insomnio, pérdida de apetito, mareos, náuseas y confusión, entre otros muchos síntomas. 

En general, los principales problemas a los que se enfrentan las personas que quieren dejar de tomar estas pastillas es que ven cómo recaen en la ansiedad o sufren un síndrome de abstinencia tan fuerte que tienen que volver a tomarlas. Aquí llegamos al carácter adictivo de los ansiolíticos. No solo crean adicción, sino que la tolerancia que producen te llevarán a tomar cada vez más dosis si buscas conseguir el mismo efecto tranquilizador.

Esta es la peligrosa y dolorosa trampa de los ansiolíticos. Un medicamento que en principio está pensado para tratar la ansiedad, a la larga es la propia pastilla la que te crea esa ansiedad. ¿Por qué los profesionales de la salud no alertan de este peligro? Algunos lo hacen, pero todavía son muchos los que recetan ansiolíticos como si fueran caramelos para el dolor de garganta.

Los ansiolíticos no tratan los problemas de ansiedad, tratan los síntomas. De ahí que si quieres superar la ansiedad es mejor una terapia psicológica. No pasa nada porque te apoyes puntualmente en estas pastillas, pero no sirven como tratamiento para la ansiedad, de hecho solo empeoran el problema.

Cómo dejar los ansiolíticos de manera segura

Cuando te das cuenta de esta trampa de los ansiolíticos es cuando quieres dejarlos y cuando compruebas que no puedes. La adicción ha hecho su efecto y el síndrome de abstinencia es peor aún que los síntomas de la ansiedad. ¿Qué puedes hacer? Es difícil dejar los ansiolíticos, pero se puede lograr si lo haces de forma gradual.

Prepárate para una larga temporada en la que tendrás que armarte de valor y utilizar todas las estrategias aprendidas en la terapia psicológica para la ansiedad. Tu médico puede darte varias opciones para dejar las pastillas y a nosotras nos ha gustado especialmente una porque apenas sufres síndrome de abstinencia y no hay peligro de recaer en la ansiedad.

Se trata de unas pautas de reducción que cambian cada 2 semanas. Cada fase dura dos semanas, aunque puedes alargarla una semana más si no te ves preparada para la siguiente. Y partimos de la base de que tomas una pastilla diaria, ¿te parece? Vamos con el programa para reducir la toma de ansiolíticos.

+ Fase 1 para empezar a dejar los ansiolíticos

Sigue tomando una pastilla durante dos días y al tercero tomas solo media pastilla. Así durante las dos semanas. Un día tomas una pastilla, otro día tomas otra entera y al siguiente tomas media. 

+ Fase 2: reducir la dosis de pastillas para la ansiedad

Damos un paso más. En esta fase hay que tomar un día una pastilla entera y al día siguiente media pastilla. ¿Estás lista para la siguiente fase?

+ Fase 3: ve eliminando los fármacos de forma gradual

Puede que algunos días tengas problemas para dormir o te sientas más ansiosa, pero recuerda que es el síndrome de abstinencia y que al dejar de tomar los ansiolíticos de forma gradual, se puede sobrellevar. Vamos. Un día tomas una pastilla y entera y los siguientes dos días tomas media. Un día una, dos días media. ¿Lo tienes?

+ Fase 4: media pastilla diaria 

El paso decisivo llega en esta fase en la que tienes que tomar media pastilla todos los días. Se acabó tomar una pastilla entera, así que cuidado porque puede dar bastante vértigo. Pero no pasa nada, porque ya estás acostumbrando a tu cuerpo a funcionar sin tanta dosis.

+ Fase 5: el reto de sobrevivir sin fármacos para la ansiedad

Aquí te encuentras con el más difícil todavía pero el programa que llevas a tus espaldas te dará las fuerzas que necesitas. Además, en este punto, irás encontrándote mejor y más fuerte. Estás preparada para tomar media pastilla dos días y al tercero...¡ninguna! Sí, suena mal, pero sobrevivirás.

+ Fase 6: dosis muy pequeña de ansiolíticos

Dos semanas más tarde te encontrarás que en días alternos no tomarás ningún ansiolítico. Un día tomas medio y al siguiente ninguno. Ya estás terminando, ya estás a punto de librarte de la dependencia de los ansiolíticos, pero no te saltes el último paso.

+ Fase 7 para dejar de tomar ansiolíticos para siempre 

Este es tu último escalón. Durante estas dos semanas tienes que tomar un día media pastilla y dos días ninguna. Estás en el final, lo siguiente es no tomar ninguna, así que si no te ves preparada alarga esta fase una semana más. No hay prisa, es mejor hacerlo seguro que rápido porque al final de esta fase ya eres completamente libre.

¿Esto quiere decir que nunca más vas a tomar ansiolíticos? Nada de eso. Insistimos en que los ansiolíticos son un buen recurso cuando estás a punto de sufrir una crisis de ansiedad o un ataque de pánico, cuando recibes una noticia que no sabes gestionar o cuando has vivido una experiencia traumática.

Pero ahora ya sabes que estas pastillas solo te ayudan si las tomas de forma puntual, ahora ya no vas a volver a caer en su trampa. Ahora ya sabes que los ansiolíticos no tratan la ansiedad, solo sus síntomas. Ahora ya eres libre y puedes seguir tu camino recuperándote de la ansiedad por tus propios medios y con la ayuda de un tratamiento psicológico. ¡Se puede!