Depresión por un aborto: cómo sobreponerte a la pérdida

Síntomas y tratamiento de la depresión tras un aborto

Perder a un hijo que se está gestando es una situación dolorosísima que tiene una serie de consecuencias psicológicas importantes. Requiere iniciar un proceso de duelo perinatal que, de no ser acompañado adecuadamente, puede complicarse y acabar originando una depresión.

Hablamos de la depresión tras un aborto, que también puede surgir debido a un aborto voluntario. ¿Qué síntomas pueden surgir en estos casos? ¿Qué caracteriza a la depresión tras un aborto? Como veremos, los síntomas son los mismos a los de una depresión "habitual", aunque el desencadenante es muy específico: un aborto o una pérdida gestacional. ¿Cómo sobreponerte a la pérdida?

Depresión tras un aborto: ¿un subtipo de depresión?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una serie de síntomas anímicos, motivacionales y conductuales, cognitivos, físicos e interpersonales que duran, como mínimo, dos semanas. Hay uno de estos síntomas que debe aparecer sí o sí: estado de ánimo deprimido o pérdida del placer por todas o casi todas las actividades.

En realidad, no podemos hablar de diferentes tipos de depresión en cuanto a su sintomatología, pero sí de depresiones diferentes en función de su momento de aparición. Uno de estos tipos es la depresión tras un aborto.

Lo cierto es que la OMS no la cataloga como una entidad propia, pero la literatura médica sí la ha descrito (y la denomina síndrome postaborto). La describe como un cuadro patológico que comprende síntomas diversos y que surgen tras un aborto, pudiendo ser este voluntario o involuntario.

Así, este "tipo" de depresión se incluye dentro de los trastornos depresivos mayores. ¿Por qué? Porque los síntomas clínicos son los mismos en la depresión tras un aborto que en otros "tipos" de depresión (aunque el factor desencadenante del trastorno varíe). 

La depresión tras un aborto afecta a las mujeres que, o bien han decidido interrumpir su embarazo de forma voluntaria, o bien han sufrido una pérdida gestacional. En realidad, se trata de dos situaciones muy distintas, por lo que los síntomas pueden variar de un caso a otro. Vamos a describir cómo puede manifestarse esta depresión en las mujeres que lo sufren (en ambos tipos de aborto).

Diferentes síntomas de la depresión tras un aborto

Los síntomas de la depresión tras un aborto varían enormemente de una mujer a otra. Estos se relacionan de forma directa con las razones que han llevado a abortar, el tiempo de gestación, la relación con la pareja, los pasos hasta llegar a tomar la decisión, las influencias recibidas, etc.

Los síntomas, como decíamos, son los mismos que los de una depresión "normal" (o aquella que no surge tras un aborto). Estos incluyen síntomas de diferentes tipos:

Síntomas anímicos

+ Tristeza

+ Abatimiento

+ Infelicidad

+ Ansiedad

+ Sensación de vacío

+ Irritabilidad

+ Anestesia emocional (en casos graves)

Síntomas motivacionales y conductuales

+ Inhibición

+ Apatía

+ Anhedonia

+ Falta de motivación

+ Agitación

+ Retardo psicomotor

+ Estupor (mutismo, parálisis)

Síntomas cognitivos

+ Rendimiento alterado y déficits en atención, memoria o velocidad menta

+ Pensamiento circular y rumiativo

+ Autodesprecio

+ Sentimientos de culpa

+ Ideas de muerte o suicidio

+ Desesperanza

Síntomas físicos

+ Problemas de sueño

+ Fatiga

+ Disminución o aumento del apetito

+ Disminución o aumento del deseo sexual

+ Náuseas, inestabilidad o mareos

+ Molestias corporales difusas

Síntomas interpersonales

+ Deterioro de las relacione

+ Disminución del interés por la gente

+ Aislamiento social

+ Rechazo

Características de la depresión tras un aborto

Aunque la depresión tras un aborto no constituya una entidad clínica independiente, es decir, no se trate de un subtipo concreto de depresión (porque los síntomas son los mismos), el desencadenante es muy claro: un aborto o una pérdida gestacional. Esto hace que los síntomas puedan presentarse de una forma más específica. 

+ Depresión tras un aborto involuntario (pérdida gestacional)

En este caso, hablamos de una situación muy traumática. La mujer (y su pareja) pierden a su hijo/a, a su bebé, y esto resulta muy doloroso. Debido a esta situación, ambos deben iniciar un proceso de duelo. Aunque los dos miembros de la pareja pueden sufrir una depresión, vamos a centrarnos en la mujer, que es la que tiene más riesgo de sufrirla.

Tras una pérdida gestacional, la mujer debe enfrentarse a dos tipos de pérdidas: la pérdida de su bebé y la pérdida de las expectativas de vida que tenía con ese bebé, su proyecto de vida. Es decir, todas las ilusiones y expectativas que había creado en torno a esa criatura. 

Esto no quiere decir que "pierda" su proyecto de vida para siempre, porque puede volver a quedarse embarazada, pero sí pierde el proyecto con ESE bebé (y está claro que ningún bebé sustituye a otro). Por ello, tras una pérdida gestacional, la mujer inicia diferentes tipos de duelo que requieren dedicación, tiempo y paciencia. Si esos duelos se complican, es cuando puede aparecer la depresión tras un aborto.

+ Depresión tras un aborto voluntario

La depresión también puede desencadenarse tras un aborto voluntario, es decir, tras la decisión de interrumpir el embarazo. Hablamos de una situación muy compleja, que puede darse por múltiples razones: gestar un hijo con dificultades o con alguna enfermedad incompatible (o no) con la vida, sentir que no es el momento para tener un hijo (ya sea por razones personales, económicas, laborales, etc.), que no es un embarazo deseado, que ha sido fruto de una violación (en casos más extremos) y un sinfín de causas más. 

Cada decisión es personal y única, pero lo que está claro es que la mujer tiene derecho a decidir lo que quiere hacer con su cuerpo. Lógicamente, las políticas de prevención de embarazos no deseados son importantes también aquí, ya que permiten reducir este tipo de situaciones tan dolorosas. 

Tomar una decisión de este tipo es un proceso complejo y doloroso, que tiene consecuencias psicológicas importantes. Así, la mujer puede sentirse culpable después de este acto, y desarrollar síntomas depresivos diversos. No olvidemos que se trata, igual que en el caso anterior, de una situación traumática; y es que un aborto no es inocuo ni física ni psicológicamente.

Duelo perinatal vs. depresión tras un aborto

La depresión tras un aborto es una consecuencia directa a esta situación tan dolorosa, que lo es independientemente de haber sido tomada de forma voluntaria o no. Lógicamente, la experiencia de la mujer cambia, no solo de una mujer a otra, sino de una situación a otra. 

No es lo mismo perder a un hijo que interrumpir un embarazo; en el segundo caso, por ejemplo, puede surgir más sentimiento de culpa. En el caso de perder a un hijo, en cambio, se pierden también unas expectativas de vida y una ilusión, todos aquellos deseos que la mujer (y su pareja) habían proyectado a su criatura. En ambos casos, será importante recibir un adecuado acompañamiento emocional, sobre todo, para evitar que se acabe desencadenando un auténtico trastorno depresivo.

Como reflexión final, es importante tener en cuenta que no es lo mismo estar pasando por un duelo perinatal que tener una depresión. En el duelo los síntomas son similares a los de la depresión, pero este es una reacción normal a la pérdida, no es un trastorno ni una enfermedad; sin embargo, si el duelo se complica (los síntomas se intensifican o se cronifican, por ejemplo), entonces sí puede surgir una depresión (o un duelo patológico o  complicado).

La depresión por un aborto es un proceso muy complicado y siempre se recomendará requerir de ayuda, así que no dudes en pedirla para sobreponerte a la pérdida

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