El aislamiento social y sus causas: cuando no te relacionas con nadie

¿Qué es el aislamiento social? Tipos y cómo salir de él

El aislamiento social se define como la ausencia de contacto con los demás y puede derivar de múltiples situaciones. Normalmente, este concepto lleva asociada una connotación negativa ya que somos seres sociales que “necesitamos” y buscamos, casi constantemente, establecer vínculos sociales y emocionales con los demás.

Y, a no ser que tengamos alguna patología (por ejemplo, fobia social) o trastorno de personalidad (por ejemplo, el trastorno esquizoide de la personalidad; personas que no tienen interés ni que disfrutan de las relaciones sociales), en general a todos nos gusta sentirnos acompañados y sostenidos. 

Es por ello que solemos desarrollar redes sociales ya desde que somos pequeños: buscamos el contacto con los demás porque ese contacto estimula nuestro cerebro, nuestra creatividad, nuestras habilidades sociales y hasta nuestra autoestima. Pero, ¿qué ocurre cuando vivimos en aislamiento social? ¿Existen diferentes tipos del mismo? ¿Qué hay detrás del aislamiento? ¿Cómo salir de él? ¡Te lo contamos! 

¿Qué es el aislamiento social?

El aislamiento social es aquella situación que se da cuando una persona se aleja totalmente de su entorno, normalmente de forma involuntaria. También puede suceder que las personas del entorno, poco a poco se vayan alejando de esa persona, que acaba estando sola.

Se puede impulsar a la propia persona a que se aleje, se distancie o se margine, a través de diferentes mecanismos: afirmando cosas negativas de ella, criticándola, deshonrándola, calumniando sobre ella, etc.

¿Qué implica el aislamiento social? Diferentes efectos psicológicos importantes, derivados de una falta de contacto social con el resto de personas. Las personas que se sienten aisladas socialmente pueden sentir ansiedad, síntomas depresivos, sentimientos de soledad…

El fenómeno del aislamiento social es un fenómeno universal, que existe en todo el mundo ya que cualquier persona, sea del origen que sea, puede pasar por este proceso en algún momento de su vida. Así, es un fenómeno que ha sido documentado y observado en muchas culturas y también se ha escrito mucho sobre él. En Japón, por ejemplo, lo denominan “Hikikomori” y en los países anglosajones, “social withdrawal”. 

Tipos de aislamiento social

Es importante diferenciar los diferentes tipos de aislamiento social. Podemos hablar, a grandes rasgos, de 3 tipos de aislamiento social:

1 Aislamiento social escogido por problemas personales

El aislamiento social puede aparecer como consecuencia de desear alejarse de las personas por el hecho de estar transitando por una época triste (por ejemplo, el duelo por un ser querido). Así, escogemos distanciarnos “del mundo” porque, emocionalmente, es lo que necesitamos.

2 Aislamiento social escogido para disfrutar de la soledad

Encontramos también el aislamiento social escogido de forma voluntaria, normalmente por personas introvertidas que disfrutan de la soledad y del silencio y que prefieren realizar actividades solitarias que sociales. En este caso, hablamos también de un aislamiento social voluntario y que se disfruta.

3 Aislamiento social

Finalmente, encontramos un tercer tipo de aislamiento social (al que hacíamos referencia al inicio del artículo y que suele ser al que se hace referencia cuando se habla de aislamiento social). Este tipo de aislamiento genera sufrimiento y lo utilizan muchas personas como mecanismo para evitar el sufrimiento.

También surge como consecuencia de ser poco a poco marginado por parte de la sociedad. En este artículo nos centraremos en este último tipo de aislamiento.

Causas del aislamiento social

¿Qué causa el aislamiento social? Hablamos, en realidad, de varias causas del mismo:

- Situaciones de maltrato (bullying, mobbing...).

- Sufrir algún tipo de trastorno mental (por ejemplo, fobia social o agorafobia).

- Tener un estatus socioeconómico muy bajo (vivir en la pobreza).

- Ser una persona mayor.

A su vez, tras estas situaciones, se encuentran normalmente tres tipos de causas que explican el por qué la persona ha acabado entrando en aislamiento social:

- Para evitar sufrir o que los demás le sigan haciendo daño.

- Porque factores externos (o los demás) le han “obligado” a aislarse.

- Porque la persona no tiene familia o personas significativas en su vida (normalmente, personas mayores).

Aislamiento social y fantasías de huida 

Un concepto interesante que tiene relación con el aislamiento social son las fantasías de huida. Seguro que a ti también te ha pasado: necesitar “huir” de todos y de todo porque no puedes más.

Y es que, muchas veces, cuando pasamos por una época especialmente complicada o estresante y “no podemos más”, aparecen las fantasías de huida. Tal y como lo explica el psicólogo Luis Muiño, las fantasías de huida (o fantasías de “ermitaño”) son ideas que elaboramos durante este tipo de situaciones del tipo: “me iré a vivir a la montaña yo solo”, “me alejaré de todo el mundo”, “me haré monje budista”, etc. 

Para Muiño, las fantasías de huida son muy negativas porque solo sirven para aliviar temporalmente la ansiedad y no son una solución “real” (a no ser que las deseemos llevar a cabo realmente, algo que es bastante infrecuente). 

Pensar así es una manera bastante utópica de plantearse la situación porque al no llevar a cabo la acción (solo es una fantasía), en realidad no estamos haciendo nada para solucionar nuestra situación. 

Aunque estas fantasías nos puedan aliviar momentáneamente, lo cierto es que es importante afrontar nuestra situación actual e identificar qué es lo que nos está ocurriendo realmente. Plantéate: ¿estás simplemente agobiada y necesitas “desaparecer” o es que sufres realmente una fobia social? Si se trata del segundo caso, siempre recomendamos pedir ayuda profesional.

Las relaciones sociales estimulan nuestro cerebro

El aislamiento social puede ser negativo para nuestra salud mental porque los vínculos son beneficiosos para nuestro bienestar, pero también puede resultar negativo para nuestra cognición.

Y es que, ¿sabías que las relaciones sociales estimulan nuestro cerebro? A esta conclusión ha llegado un equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rush (EEUU) que determinó cómo la actividad social frecuente ayuda a prevenir o retrasar el declive cognitivo que acompaña al envejecimiento. Su estudio fue publicado en la revista Journal of the International Neuropsychological Society. 

Como vemos, el aislamiento social podría tener un impacto en nuestro cerebro y mermar la estimulación que recibimos gracias a los vínculos. Además, también tiene un impacto en otras facetas de nuestra vida, por supuesto, como serían: el área emocional, social, laboral, académica, etc.

¿Cómo salir del aislamiento social? 

Primero de todo, deberás identificar la causa de ese aislamiento y, sobre todo, si es algo que deseas ahora mismo o no. ¿Cómo has llegado a esta situación? ¿Te la planteas como algo temporal? ¿Es algo que deseas vivir o la situación te genera sufrimiento? ¿Se deriva de algún trastorno de ansiedad previo u otra patología? 

Recuerda que, si sufres aislamiento social porque sufres fobia social, o por algún otro trastorno psicológico, lo primero será pedir ayuda profesional. Si, en cambio, las razones no tienen nada que ver con esto y realmente deseas volver a salir de ese aislamiento social en el que te encuentras, tienes algunas opciones para empezar a hacerlo.
Puedes empezar por identificar nuevas experiencias atractivas; busca dónde están tus intereses, lo que te gusta, lo que te hace sentir bien (ya sea sola o acompañada). Y una vez tengas identificados esos intereses, busca sitios donde puedas compartirlos con otras personas a las que también les guste lo mismo.

Y tú, ¿estás pasando por una época de aislamiento social? Es importante que te plantees qué impacto tiene esta situación en tu bienestar emocional para así poder empezar a tomar conciencia de tu situación.

La soledad no es algo “bueno o malo” de por sí; todo depende de si es escogida o no, de qué te aporta, etc. Y es que, la soledad escogida es algo realmente sanador que todas necesitamos transitar en algún momento para conocernos y para conectar con nosotras mismas. 

Sin embargo, la soledad no escogida es la que causa realmente malestar. Y muchas veces, esa soledad se respalda en el aislamiento social del que hemos hablado. 

“La soledad es un buen lugar para encontrarse, pero no para quedarse”.
-Anónimo-

 

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Courtin, E. & Knapp, M. (2017). Social isolation, loneliness and health in old age: a scoping review. Health & Social Care in the Community, 25(3): 799-812.

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