Depresión endógena: una herencia familiar con tratamiento

Laura Sánchez
Laura Sánchez Especialista en interpretación de sueños

Muchas veces la depresión tiene una causa concreta, como es el caso de la depresión postraumática. Sin embargo, otras veces, la depresión aparece sin causa aparente, sin un motivo concreto, simplemente llega sin más. Se trata de la depresión endógena, una especie de herencia familiar a la que no podemos renunciar.

No debe asustarnos el origen genético de la depresión endógena, como tampoco deben asustarnos los nombres dados a cada tipo de depresión, como la depresión grave o la depresión crónica, porque lo cierto es que todas las depresiones tienen tratamiento. Y es que cualquier tipo de depresión tiene cura.

Qué es la depresión endógena

La depresión endógena es una enfermedad con un gran componente genético. Si cuentas con un historial familiar en el que aparece la depresión, es posible que biológicamente estés más predispuesta a sufrir una depresión, aunque no podemos obviar la importancia del entorno. En cualquier caso, sea un asunto biológico o una especie de "tradición" familiar, la depresión endógena se cura.

Cuando hablamos de depresión endógena, causada por factores biológicos, donde los genes juegan un papel importante, hablamos de desajustes cerebrales en los neurotransmisores y hablamos de serotonina. La serotonina siempre se ha relacionado con la depresión, sea del tipo que sea. Lo que ocurre es que habitualmente los niveles de serotonina bajan como consecuencia de la depresión, mientras que en el caso de la depresión endógena, son los bajos niveles de serotonina los que provocan la depresión.

Tratamiento de la depresión endógena

Por ser consecuencia de ciertos desequilibrios químicos y por tener un origen biológico, la depresión endógena a veces no responde bien a los clásicos tratamientos farmacológicos, al menos hasta que se diagnostica su carácter endógeno. A menudo pasa un tiempo antes de descubrir el verdadero carácter de esta depresión, porque sus síntomas son los mismos que para cualquier otro tipo de depresión.

Aunque el tratamiento con fármacos es necesario, el tratamiento más efectivo para esta depresión endógena parece ser la terapia cognitiva, ya que estamos ante un modo de afrontar la vida que debemos cambiar por completo; debemos aprender a ser felices y cambiar los esquemas de comportamiento que nos vienen dados biológicamente.

Lo que debe quedar claro es que una cosa es nacer con una predisposición genética para la depresión y otra cosa es que necesariamente tengamos que sufrirla. La mejor forma de evitar la depresión endógena es a través del comportamiento, para lo que vamos a necesitar la ayuda de un psicólogo.

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