Eisoptrofobia o miedo a mirarse al espejo: ¿cómo saber si lo padeces?

Claves para entender qué es la eisoptrofobia y cómo tratarla

El miedo es una emoción universal y adaptativa, que nos protege de los peligros y nos permite adaptarnos al ambiente en el que vivimos. Sin embargo, cuando ese miedo es paralizante, demasiado intenso, desproporcionado y/o irracional, ya no hablamos de miedos sino de fobias específicas.

Se puede desarrollar una fobia prácticamente a cualquier situación u objeto del mundo, por ello encontramos infinitas fobias, aunque hay algunas más habituales que otras; por ejemplo, la fobia a las alturas, a volar, a conducir… Una fobia un poco menos conocida es la llamada eisoptrofobia, que consiste en el miedo desproporcionado a mirarse al espejo y ver el propio reflejo.

En general, sabemos que muchas de las causas de las fobias son situaciones traumáticas relacionadas con el objeto fóbico, aunque en este caso la causa también puede estar relacionada con una baja autoestima o con tener otro trastorno de base, como veremos a lo largo del artículo. Indagaremos más en esta fobia rara y en cómo podemos saber si la padecemos.

¿Qué son las fobias específicas?

Antes de entrar en la definición de eisoptrofobia, hemos de entender que se trata de un tipo de fobia específica. Encontramos centenares de fobias específicas, y de diferentes tipos, ya que se puede tener miedo intenso prácticamente a cualquier cosa (por ejemplo: las arañas, las serpientes, las tormentas, los sitios cerrados, los espacios abiertos, los payasos, el miedo a atragantarse, a conducir…).

Cuando hablamos de fobias específicas (o fobias simples) hablamos de un trastorno de ansiedad que se caracteriza por el miedo irracional a un determinado objeto, estímulo o situación. Este miedo es desproporcionado, paralizante e irracional, y además, causa un importante malestar a la persona. Otro síntoma de la fobia es la evitación del estímulo, o la afrontación del mismo con elevado malestar.

Eisoptrofobia: ¿en qué consiste?

La eisoptrofobia consiste en el miedo intenso e irracional a verse reflejado en un espejo, que hace que la persona lo evite a toda costa y/o sufra mucho cuando lo hace. Existen muchas manifestaciones de esta fobia, lo que hace que algunas personas tengan unos síntomas y otras, otros. Tampoco se sabe con exactitud cuál es su causa, y esta puede diferir también de una persona a otra.

No existe unanimidad en torno a si las personas con eisoptrofobia tienen miedo al espejo como objeto en sí mismo, o más bien al reflejo de ellos mismos. Podemos decir que ambos casos se catalogorían como eisoptrofobia.

De ello, existe otra nomenclatura para hablar del miedo a los espejos en sí, que es la catoptrofobia. Algunos expertos aseguran que la eisoptrofobia y la catoptrofobia son lo mismo, y otros, en cambio, mantienen que hay diferencias entre una fobia y otra.

Formas de saber si padecemos eisoptrofobia o miedo a mirarse al espejo

¿Cómo saber si padecemos eisoptrofobia? Para descubrirlo, es muy importante que nos autoobservemos y que nos escuchemos a nosotros mismos. ¿Realmente nos da miedo mirarnos al espejo? ¿Este miedo nos paraliza, y hace que evitemos a toda costa esta acción, o incluso pasar por delante de un espejo? ¿Evitamos tener espejos en casa por miedo a vernos reflejados en ellos?

Es importante conocer los síntomas de esta fobia para que podamos identificar si la padecemos o no. Por otro lado, y más allá de ello, siempre recomendamos pedir ayuda profesional, porque será un psicólogo el que nos podrá diagnosticar o no esta fobia, a través de una exhaustiva evaluación de los síntomas y del malestar que estos originan.

Algunas señales que indicarían que padecemos eisoptrofobia son…

+ Sentimos un miedo irracional 

Tienes miedo a verte reflejado en un espejo y, además, sientes que ese miedo es irracional. Es decir, no encuentras una causa "lógica" que explique el por qué eres incapaz de mirarte en un espejo.

+ El miedo es muy intenso y genera malestar

Además, ese miedo que sentimos es muy intenso. No es un simple temor, sensación de rechazo o de angustia, sino que va más allá. El temor nos genera auténtico malestar y llega a interferir en nuestro funcionamiento diario.

+ Evitamos mirarnos en espejos

Otra señal de que padecemos eisoptrofobia es que evitamos los espejos. Sobre todo, los de medio o gran tamaño, que ofrecen un reflejo completo del propio cuerpo.

+ Padecemos síntomas físicos y/o psicológicos

En el caso de enfrentarnos a nuestro propio reflejo en un espejo, sufrimos síntomas físicos y psicológicos importantes, como: sudoración, agitación, taquicardias, presión en el pecho, respiración acelerada, nerviosismo, ganas de llorar o de gritar, etc.

+ Más allá de una "manía"

Otro síntoma clave que nos ayudará a saber si padecemos eisoptrofobia es que el miedo descrito va más allá de una manía o de un malestar a la hora de mirarse al espejo. Y es que este miedo llega a ser paralizante y nos conduce a realizar acciones como las mencionadas (evitación de los espejos, mirarse pero "soportando" la situación con elevada ansiedad, etc.).

Personas más propensas a sufrir eisoptrofobia o miedo a mirarse al espejo

Las personas con distorsiones de la imagen corporal, es decir, que tienen una visión de su cuerpo (peso, silueta, forma…), tienen más tendencia a manifestar eisoptrofobia. Por ejemplo, personas con un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria).

También, aquellas que presentan un Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), donde el síntoma principal es la obsesión con una determinada parte del cuerpo, junto a la incapacidad de dejar de pensar en ella. 

Las personas con TDC sienten que tienen un defecto y lo viven con mucha ansiedad; se sienten feas o defectuosas, aunque esa parte del cuerpo con la que se han obsesionado sea "normal". Ellos la ven desproporcionadamente grande, pequeña, oscura, deformada… A raíz de ello, intentan ocultarla, modificarla, etc., y se sienten muy avergonzadas por ello.

Por último, personas con dificultades para aceptar su propio cuerpo en general, o con una muy baja autoestima, también son más propensas a sufrir este tipo de fobia.

Consejos útiles para superar la eisoptrofobia

Si realmente padecemos eisoptrofobia, y no solo cierto rechazo a mirarnos en el espejo (algo que también puede y debe tratarse, evidentemente), es muy importante que podamos pedir ayuda profesional, porque hablamos de un miedo que genera mucho malestar e interferencia.

Un psicólogo clínico o sanitario nos podrá ofrecer las herramientas que necesitemos para gestionar este miedo y recuperar el bienestar. El tratamiento psicológico de elección para las fobias específicas es el que combina la exposición (exponernos a lo que nos da miedo de forma progresiva) junto con la terapia cognitiva (a través de la cual se trabajan los pensamientos distorsionados o irracionales asociados, en este caso, al hecho de mirarse al espejo).

Además, un profesional de la salud mental puede ayudarnos a entender las causas de este miedo y el rechazo que hemos desarrollado ante el hecho de mirarnos en el espejo.

Y es que, muchas veces, tras este rechazo encontramos también un rechazo a nuestro propio cuerpo, sentimientos de baja autoestima, inseguridades, distorsión de la imagen corporal, otros miedos más profundos… y todo ello debe salir a flote para que se pueda trabajar y que podamos sanar, recuperando la autoestima y el bienestar. ¡Nos lo merecemos!

¿Alguna vez habías oído hablar de la eisoptrofobia o miedo a mirarse a los espejos? ¡Te leemos en los comentarios!

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