Amaxofobia o miedo a conducir: ¿cómo afrontar el terror al volante?

Síntomas, causas y tratamiento de la fobia a conducir

Laura Ruiz Mitjana

Cuando hablamos de fobia a conducir, en realidad hablamos de fobia a conducir tanto coches como motos u otros automóviles, aunque lo más frecuente es que se trate de la conducción de un coche. Pero, ¿qué más sabemos de las fobias específicas en general, y de la fobia a conducir? ¿Cuáles son sus posibles causas? ¿Y sus síntomas? ¿Cómo se afronta el terror al volante? En Diario Femenino respondemos a todas estas cuestiones sobre la amaxofobia o miedo a conducir.

Las fobias específicas y la fobia a conducir

Las fobias específicas son los trastornos de ansiedad más frecuentes en la población. Según el estudio ESEMeD-España (2006), la prevalencia anual de las fobias específicas, como sería la fobia a conducir, es de un 3,6% en la población, y su prevalencia vital (la probabilidad de desarrollar una fobia específica a lo largo de la vida) es del 4,52%. De hecho, según el mismo estudio, los trastornos con mayor prevalencia a lo largo de la vida, después del episodio depresivo mayor, son las fobias específicas, el trastorno por abuso de alcohol y la distimia.

Son más frecuentes en las mujeres, y lo mismo ocurre con los trastornos de ansiedad en general. Suelen aparecer en la infancia, aunque en realidad, pueden aparecer a cualquier edad. En el caso de la fobia a conducir o la amaxofobia, esta suele aparecer en la adultez temprana (cuando la persona puede sacarse el carnet de conducir) o más tarde.

La fobia a conducir es una fobia específica. Las fobias específicas son trastornos de ansiedad que se caracterizan por un miedo intenso, irracional y desproporcionado a un determinado estímulo (o situación).

Se acompañan también de comportamientos de evitación (la persona evita a toda costa afrontar el estímulo), así como de síntomas psicológicos (miedo intenso, aprensión ansiosa, pensamientos catastrofistas…) y de síntomas fisiológicos (taquicardia, presión en el pecho, sudoración…) Todo esto genera interferencia y/o malestar en la persona

Los diferentes tipos de fobias específicas y sus características

El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales) establece 5 tipos de fobias específicas, según su naturaleza y características:

+ Fobia animal: fobia a cualquier tipo de animal (incluye varias). Suele aparecer en la infancia.

+ Fobia ambiental: fobia a las tormentas, a las alturas (acrofobia), al agua… Suele iniciarse también en la infancia.

+ Fobia a la sangre, inyecciones o daño: incluye la fobia a las aguas, a la sangre… presenta un patrón familiar hereditario.

+ Fobia situacional: fobia al transporte público, a los túneles, puentes, ascensores, miedo a volar, a conducir, a los espacios cerrados… Estas fobias presentan dos picos de aparición (donde son más frecuentes): la infancia y a partir de los 20 años.

+ Otros tipos de fobias: por ejemplo, miedo a atragantarse, a vomitar, a contraer una enfermedad, al espacio… En niños incluye, por ejemplo, la fobia a los disfraces o a los ruidos fuertes.

¿En qué consiste la amaxofobia o la fobia a conducir?

La amaxofobia o fobia a conducir es una fobia específica de tipo situacional. Implica un miedo o ansiedad intensa, que suele ser irracional y desproporcionada, al hecho de conducir. En casos más graves, este miedo aparece ante la sola idea de conducir (en imaginación), y por supuesto, ante la situación real de tener que hacerlo.

La persona teme coger el coche por diferentes motivos: porque aún se siente insegura conduciendo, por miedo a perderse, a tener un accidente, a perder el control, a sufrir un ataque de pánico mientras conduce o sufrir algún problema y no poder pedir ayuda, etc.

Los síntomas más comunes de la fobia a conducir

Los síntomas de la fobia a conducir son los siguientes:

+ Miedo intenso y desproporcionado a conducir (también puede ser ansiedad).

+ Evitación de la conducción (o afrontamiento de la situación acompañado de una intensa ansiedad).

+ Síntomas fisiológicos intensos (mareos, vértigos, náuseas, tensión, nerviosismo…) ante la posibilidad de conducir o mientras se conduce.

+ Pensamientos catastrofistas relacionados con la conducción (pensar que se tendrá un accidente, o que se perderá el control mientras se conduzca, etc).

¿Cuáles son las causas de la amaxofobia o miedo a conducir?

Las fobias específicas se producen por diferentes causas. En general, derivan de experiencias traumáticas con el estímulo fóbico. En el caso de la amaxofobia, puede aparecer después de haber sufrido un accidente de coche, por ejemplo. Otras posibles causas de la amaxofobia son:

- Miedo a perderse.

- Miedo a circular por sitios desconocidos.

- Predisposición genética a sufrir trastornos de ansiedad.

- Adquisición por aprendizaje vicario: la persona observa a otra con fobia a conducir, por ejemplo, un familiar cercano.

- Aprendizaje deficiente de la conducción en la autoescuela.

- Conducir en condiciones climatológicas complicadas (por ejemplo: tormenta, falta de luz…).

- Sentimientos de no aprobación por parte del entorno cercano, que no nos ve capaces de conducir bien.

- Sentir que las propias capacidades, ya sea físicas o mentales, están reducidas (ya sea por la edad, por un problema de salud, etc).

Tratamiento de la fobia a conducir

Hay un tratamiento de elección para las fobias específicas, según la 'Guía de tratamientos psicológicos eficaces' de Marino Pérez (2010), que es la terapia de exposición en vivo. Esta terapia ha demostrado ser la más eficaz para tratar este tipo de fobias, incluida la amaxofobia.

La terapia de exposición consiste en exponer al paciente, de forma gradual, al estímulo o situación fóbica. Se elabora con él una jerarquía de ítems (de menos a más ansiógeno), y poco a poco el paciente debe afrontar los estímulos. En el caso de la amaxofobia, por ejemplo, los ítems podrían ser:

- Acercarse al coche.

- Entrar en el coche, sentarte en el asiento de copiloto.

- Dar una vuelta con el coche (conducir) acompañado.

- Dar una vuelta con el coche solo.

- Ampliar el recorrido conduciendo.

- Etc.

Este sería un ejemplo, aunque cada caso en concreto requerirá unos ítems u otros. A través de esta jerarquía se pretende que el paciente pueda exponerse, de forma gradual, a aquello que tanto teme. Un ítem se considera "superado" cuando ya no genera ansiedad.

Más allá de la terapia de exposición, existen programas multicomponentes cognitivo-conductuales para las fobias específicas, con técnicas conductuales y cognitivas tales como: la reestructuración cognitiva, experimentos conductuales… Con este tipo de técnicas se pretende modificar los pensamientos disfuncionales que tiene la persona en relación al estímulo fóbico (en el caso de la amaxofobia, por ejemplo, pensar que se tendrá un accidente).

Este tipo de intervenciones, también según la Guía de Marino Pérez, son eficaces, aunque no tanto como la exposición. Finalmente, últimamente se emplean también terapias de exposición a través de realidad virtual, que, en el caso de la amaxofobia, parecen ser bastante útiles.

Tengo fobia a conducir: y ahora, ¿qué?

Independientemente de si te acabas de sacar el carnet, si aún no te lo has sacado o si hace años que te lo sacaste y no has vuelto a coger un vehículo, si crees que has desarrollado fobia a conducir (ya sea coches, motos u otro tipo de vehículo), pedir ayuda profesional puede beneficiarte.

Las fobias no desaparecen de forma espontánea (son muy resistentes a la extinción), a no ser que afrontes el estímulo que tanto temes y/o que inicies un tratamiento (en este caso, suelen ser muy efectivos). Una terapia de exposición con técnicas complementarias para reducir los niveles de ansiedad y modificar tus pensamientos irracionales en torno a la conducción, puede ayudarte a superar tu fobia.

¿Cómo te ayudará la exposición? A través de ella, tu cuerpo y tu cerebro aprenderán a "des-asociar" el hecho de conducir con las respuestas de hiperactivación fisiológica propias de la ansiedad. Es decir, se producirá un proceso de habituación. Ten en cuenta que en las fobias ocurre igual que con los miedos: lo mejor es afrontarlas, y huir de la evitación, porque eso solo hará que tu fobia se vuelva más resistente y se cronifique.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Haroa, J. et al. (2006). Prevalencia de los trastornos mentales y factores asociados: resultados del estudio ESEMeD-España. Medicina Clínica, 126(12): 445-451. DOI: 10.1157/13086324
  • Pérez, M., Fernández, J., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.

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