Qué es el duelo patológico: señales de que no has aceptado una pérdida

Características y tratamiento del duelo estancado en el tiempo

Cuando sufrimos una pérdida significativa en nuestra vida iniciamos un proceso de duelo, que no es más que la reacción emocional a dicha pérdida. El duelo es un proceso normal, saludable y adaptativo, aunque también doloroso.

Darse el permiso para transitar todas las fases del duelo y validar lo que sentimos a cada momento puede ayudarnos a sobrellevar mejor este viaje emocional hacia la aceptación de que esa persona ya no está en nuestra vida, por las razones que sean. También iniciamos un duelo cuando perdemos un trabajo, cuando cambiamos de ciudad, de casa… ya que las pérdidas son de múltiples naturalezas, y todos pasamos por varias de ellas a lo largo de nuestra vida.

Pero ¿qué ocurre cuando el duelo se estanca, se cronifica en el tiempo, nos limita o nos hace sufrir en exceso? Entonces, es probable que estemos atravesando un duelo patológico, aquel que nos hace sentir estancados, y con grandes dificultades para aceptar la pérdida y la nueva realidad que esta conlleva. 

¿Cómo saber si estamos en un duelo patológico? ¿Qué señales de alerta nos indican que no has aceptado una pérdida y cuál es su tratamiento? Cuando el duelo es natural no tiene por qué "tratarse" de forma específica con psicoterapia o psicofármacos, pero cuando se vuelve patológico, lo más recomendable sí es pedir ayuda profesional.

¿Qué es el duelo normal y el duelo patológico?

Antes de hablar del duelo patológico, es importante conocer, a grandes rasgos, qué tipo de síntomas conlleva el duelo "normal". Estos pueden ser físicos, psicológicos y conductuales, y entre ellos destacan:

- Tristeza profunda.

- Dolor y pensamientos constantes acerca de la pérdida del ser querido.

- Falta de concentración en cuestiones que no sean la muerte del ser querido.

- Atención extrema a los recuerdos del ser amado o la anulación excesiva de los recuerdos.

- Deseo o añoranza intensos y persistentes por el difunto.

- Alteraciones en el sueño y el apetito (alimentación).

- Ansiedad.

- Síntomas somáticos como dolores de barriga.

Pero cuando estos síntomas se alargan mucho en el tiempo (años después de la pérdida) o son excesivamente intensos, entonces hablamos de un duelo patológico. Así, el duelo patológico puede definirse como aquel que conlleva una sensación de estancamiento, interferencia en la vida diaria y serias dificultades para aceptar la pérdida de ese ser querido.

Suele ser un duelo que se alarga mucho en el tiempo, con sentimientos predominantes de soledad y mucha tristeza. Sin embargo, tal y como afirma la psicóloga Alba Payàs, especialista en duelo, hemos de tener en cuenta lo siguiente, a la hora de "diagnosticar" un duelo patológico: "es importante ser muy cauteloso en la interpretación de ciertas expresiones de duelo que pueden aparecer como patológicas y ser, en realidad, manifestaciones totalmente naturales y apropiadas, dadas las circunstancias particulares de la pérdida".

Síntomas o señales de alerta del duelo patológico

Algunos de los síntomas más relevantes del duelo patológico son:

+ Sentimientos prolongados o reiterados e intensos de culpa por cosas que hemos hecho o dejado de hacer, con o por la persona querida.

+ Deterioro funcional acusado y prolongado; es decir, la persona no puede llevar a cabo su vida cotidiana con normalidad.

+ En casos extremos, experiencias alucinatorias, que no se limitan al hecho de escuchar la voz o ver la imagen fugaz de la persona fallecida (las cuales son normales en un proceso de duelo "sano").

+ Intensos mecanismos de defensa, como la negación de la pérdida (estancamiento en la primera fase del duelo).

+ Preocupación obsesiva acerca de no ser capaz de rehacer la vida.

+ En el caso del duelo por un fallecimiento, pensamientos recurrentes de ser uno mismo el que tendría que haber muerto.

+ Intensos sentimientos de culpa y soledad.

+ Síntomas depresivos intensos.

+ Sentimientos de inutilidad.

+ Todos estos síntomas se alargan en el tiempo; duran varios años.

Tratamiento del duelo patológico

Como hemos visto, cuando el duelo, y el dolor que conlleva una pérdida, dura demasiado tiempo, o cuando los síntomas son excesivamente interfirientes, y además nuestros mecanismos de defensa naturales para superar la pérdida parecen fallar, podemos encontrarnos ante un duelo patológico.

Si crees que podrías estar atravesando un duelo patológico, lo mejor es que pidas ayuda profesional, tanto psicológica como médica. En este sentido, recuerda que el hecho de que pidas ayuda médica no implica que necesariamente vayas a recibir tratamiento psicofarmacológico, pero sí te permite obtener una valoración de tu sintomatología a nivel más médico.

Por otro lado, la terapia psicológica puede ayudarte a transitar las diferentes fases del duelo en las que te has estancado de forma sana.

+ Tratamiento psicológico

La terapia psicológica está orientada a que puedas empezar a elaborar la pérdida, a integrarla y a aceptarla. Nos puede ayudar a identificar nuestros sentimientos y a afrontar la situación de forma saludable. Así, a través de ella se busca integrar emocionalmente la pérdida y vivirla como parte natural de la vida. Nos permite también dar espacio al dolor y recuperar las ganas y la fuerza para reconstruir nuestra vida, aceptar la nueva realidad y seguir adelante.

A veces, dentro de este proceso se revisan las estrategias de afrontamiento de la persona, que parecen no ser adaptativas en el duelo patológico, para que pueda irlas adaptando a cada momento. Es importante saber que en ningún momento se busca olvidar a la persona (además de que eso sería imposible), o a la etapa que hemos "perdido", sino integrar todo este proceso como parte de nuestra historia vital.

Tratamiento psicológico del duelo: las tareas del duelo de William Worden

Un enfoque que frecuentemente se utiliza desde la perspectiva psicoterapéutica en el abordaje del duelo es el planteado por el Doctor y miembro de la Asociación Americana de Psicología William Worden (1991), que consiste en "las tareas del duelo". Estas tareas, que deberá ir desarrollando la persona en duelo (el llamado doliente) hasta elaborar la pérdida, consisten en:

1 Aceptar la realidad de la pérdida: para cumplir esta tarea, es importante retomar poco a poco la vida, así como trabajar las emociones y el dolor; validar y aceptar todo lo que sentimos.

2 Experimentar y expresar las emociones asociadas a la pérdida. Darnos permiso para sentir y transitar las emociones, aunque resulten desagradables.

3 Adaptarse a una realidad donde el ser querido ya no está (o donde la realidad ha cambiado).

4 Recolocar emocionalmente a la persona y lo que sentimos; nos puede ayudar el hecho de reinvertir la energía emocional que experimentamos en otras cosas, en nuevas personas, ilusiones y proyectos.

+ Tratamiento farmacológico

Por otro lado, a nivel farmacológico, y cuando los síntomas son realmente incapacitantes, a veces es necesario un soporte (complementario a la terapia psicológica); en este sentido, hay personas que necesitan la prescripción de antidepresivos y/o ansiolíticos para mejorar el estado de ánimo y la ansiedad. Este tratamiento siempre deberá preescribirlo un profesional médico de la salud mental, en este caso, el médico de atención primaria o el psiquiatra.

Recuerda: el duelo es un proceso natural, pero cuando se alarga en el tiempo o te genera un sufrimiento insoportable, más allá del dolor, podemos estar hablando de un duelo patológico. En estos caso, déjate ayudar, comparte lo que te ocurre… ¡no estás solo! Mereces pasar por esto acompañado.


"El duelo puede ser una carga, pero también un ancla. Te acostumbras a su peso, cómo te mantiene en su lugar".
-Sarah Dessen-

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