6 esenciales diferencias entre autoestima y autoconcepto que debes saber

¿Qué son la autoestima y el autoconcepto?

Laura Ruiz Mitjana

Imagínate que no se te da bien hablar en público, porque es un hecho objetivo, y que, a raíz de ello, generas sentimientos de poca valía hacia ti misma. El hecho de saber que no se te da bien hablar en público, esta creencia, forma parte del autoconcepto, mientras que los sentimientos de poco valor hacia ti misma hacen referencia a la autoestima.

Así, autoestima y autoconcepto son constructos psicológicos que se entrelazan y guardan relación entre sí, pero que presentan notables diferencias. ¿En qué consiste cada uno de ellos y cuáles son las esenciales diferencias entre autoestima y autoconcepto? ¡Te lo contamos en Diario Femenino!

Autoestima y autoconcepto: ¿qué son?

La autoestima se define como aquel conjunto de percepciones, pensamientos y emociones que dirigimos hacia una misma y hacia nuestra forma de ser en general (a nivel físico y psicológico). Tiene que ver con cómo nos vemos a nosotras mismas, con cómo nos tratamos, nos evaluamos y, en definitiva, nos queremos

Por su parte, el autoconcepto es un concepto que pertenece al terreno cognitivo, y no tanto al emocional o afectivo (donde sí pertenece la autoestima). Se refiere a aquella opinión que hemos desarrollado en torno a nosotras mismas; lleva asociado, a su vez, un juicio de valor (aunque este no tiene un impacto tan grande como el juicio asociado a la autoestima). 

De esta forma, mientras que la autoestima respondería a la cuestión: ¿cómo me quiero?, el autoconcepto respondería a: ¿qué opino de mí misma? o ¿cómo me veo?, ¿cómo soy?

Diferencias entre autoestima y autoconcepto

Aunque autoestima y autoconcepto son dos conceptos que guardan una estrecha relación, y que, incluso, comparten algunos rasgos, lo cierto es que existen notables diferencias entre autoestima y autoconcepto. ¿Cuáles son las más relevantes? ¡Te las contamos!

1 Definición

La primera diferencia entre estos conceptos tiene que ver con su propia definición, que ya hemos visto. Así, mientras que la autoestima es todo aquello que sentimos en relación a nosotras mismas (esto incluye cómo nos vemos, nos evaluamos, tratamos, queremos, cuidamos, etc.), el autoconcepto engloba los pensamientos y cogniciones acerca de nosotras mismas: ¿quién soy? 

Es decir, son constructos psicológicos diferentes, con una naturaleza y una función diversa. Con todo ello tiene que ver la siguiente de las diferencias entre autoestima y autoconcepto.

2 Plano emocional y plano cognitivo

Como decíamos en la introducción, la autoestima pertenece al plano o terreno emocional o afectivo, y el autoconcepto, al plano cognitivo. ¿Qué quiere decir esto? Que la autoestima hace referencia a las emociones, fundamentalmente: ¿cómo me quiero? ¿Qué hago para quererme? 

En cambio, el autoconcepto hace referencia a los pensamientos, a las evaluaciones en relación a una misma pero no a nivel psicológico (como ocurre con la autoestima), sino a nivel cognitivo. ¿Qué pienso de mí misma?

3 Facilidad para cambiar

La autoestima puede ser, en general, más difícil de cambiar que el autoconcepto. Esto es así por diferentes razones: por un lado, la autoestima es algo que se va construyendo poco a poco, durante toda la vida. No es fácil de crear ni mantener. Por el otro, depende, en gran parte, de nuestra memoria emocional, y por lo tanto no obedece a criterios lógicos o racionales, sino a criterios emocionales (lo que hace que sea algo mucho más primitivo y arraigado).

En cambio, el autoconcepto, al ser algo más cognitivo, es más fácil de cambiar. Se puede hacer, por ejemplo, a través de la reestructuración cognitiva, modificando ideas irracionales, infundadas o poco realistas sobre nosotras mismas y reemplazándolas por ideas o pensamientos más realistas (y positivos).

4 Memorias en las que se fundamentan

Otra de las diferencias entre autoestima y autoconcepto tiene que ver con el tipo de memoria en el que se sustenta cada uno de estos conceptos. Así, mientras que la autoestima se fundamenta en la memoria emocional (un tipo de memoria implícita con base biológica en el hipocampo y la amígdala), el autoconcepto se sustenta en la memoria declarativa (relacionada con el hipocampo y zonas de la corteza asociativa). 

La memoria emocional hace referencia a las sensaciones fisiológicas que tuvimos en el pasado, cuando revivimos una situación similar. Accedemos a ella de forma inconsciente y no intencional.

Por su parte, la memoria declarativa, a diferencia de la memoria emocional, es un tipo de memoria explícita. Esto quiere decir que, para acceder a ella (evocar los recuerdos que la configuran), debemos hacerlo de forma consciente e intencional; en cambio, la memoria emocional es implícita, lo que significa que accedemos a ella de forma inconsciente y no intencional, como decíamos. 

Esto explicaría, en parte, la diferencia anterior entre autoestima y autoconcepto; es decir, por qué la autoestima es más difícil de cambiar, y es porque engloba recuerdos más inconscientes, y es más difícil acceder a ellos.

5 Facilidad para expresar cada concepto

La siguiente de las diferencias entre autoestima y autoconcepto tiene que ver con la posibilidad o no de comunicarse. Aunque todas y todos podemos hablar de nuestra autoestima y nuestro autoconcepto, lo cierto es que, en general, el autoconcepto es más fácil de comunicar que la autoestima.

De hecho, la autoestima se suele indagar a raíz del autoconcepto; es decir, una persona puede decir que es de X forma u otra y qué visión tiene de sí mismo (autoconcepto), y a raíz de ello, podemos interpretar cómo es su autoestima. En este sentido, la autoestima no es tan fácil de expresar, porque es un constructo más implícito, más emocional… en cambio, el autoconcepto es algo más "técnico", más directo.

6 Impacto/importancia del juicio de valor

Un juicio de valor implica un análisis de una serie de creencias o valores. Si bien es cierto que tanto la autoestima como el autoconcepto conllevan juicios de valor, el impacto de este juicio no es igual en ambos casos. En la autoestima este juicio tiene una gran repercusión en este constructo, y en el autoconcepto no tanto. 

¿Por qué? Porque a través de la autoestima nos valoramos, y eso conlleva, sí o sí un juicio sobre cómo somos. En cambio, en el autoconcepto, no es tanto que nos valoremos, sino más bien que definimos cómo somos (puede haber juicio de valor en su configuración, pero este es mínimo). A raíz de ello, podríamos decir que la autoestima es algo más subjetivo que el autoconcepto.

Dos constructos relacionados pero diferentes: autoestima y autoconcepto

Como vemos, no es lo mismo la autoestima que el autoconcepto, aunque se relacionan, porque el autoconcepto tiene un impacto en la autoestima y viceversa. La autoestima puede ser alta (buena) o baja (mala), y entre estos polos, existe un mar de grises donde se ubican diferentes grados de autoestima. 

La autoestima es algo bastante estable a lo largo de la vida, aunque puede sufrir modificaciones, sobre todo ante situaciones que nos "rompen" o nos impactan mucho emocionalmente (por ejemplo, una ruptura, un fracaso, un despido, etc.). 

El autoconcepto también puede ser positivo o negativo, aunque la carga emocional es mucho menor que en la autoestima; el autoconcepto hace referencia a cómo nos vemos: "soy alta o baja", "soy delgada", "soy simpática", etc. (mientras que la autoestima conlleva más bien pensamientos y/o emociones del tipo: "me siento bien siendo alta", "me gusta cómo soy", etc.).

¿Cómo trabajar la autoestima y el autoconcepto?

Ambos constructos pueden trabajarse desde la psicoterapia (o fuera de ella), eso es, potenciarse y hacerse más positivos. ¿Cómo? Algunas estrategias que pueden ayudarnos:

+ Conocerse a una misma (identificar fortalezas y puntos débiles).

+ Invertir tiempo de calidad en una misma.

+ Cultivar momentos de soledad (aprender a estar solas).

+ Identificar nuestras pasiones, qué nos gusta.

+ Dedicar tiempo a nuestros hobbies.

+ Practicar el autocuidado.

+ Evitar las comparaciones.

Y tú, ¿cómo vas de autoestima? ¿Cuál es el concepto que tienes de ti misma? ¿Serías capaz de identificar estos constructos en ti misma y de ver cómo evolucionan con el tiempo y las experiencias? ¡Te animamos a hacerlo!

Referencias bibliográficas:

  • Branden, N. (1995). Los seis pilares de la autoestima. España. Paidós.
  • Esnaola, I., Goñi, A. y Madariaga, J.M. (2008). El autoconcepto: perspectivas de investigación. Revista de Psicodidáctica, 13(1): 179-194.
  • Shepard, Lorrie A. (1978). Autoaceptación: el componente evaluativo del constructo de autoconcepto. Revista de investigación educativa estadounidense. 16(2): 139-160. doi:.2307 / 1162326. JSTOR 1162326.

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