Estrés académico: no dejes que los nervios te jueguen malas pasadas

Andrea Collantes

Durante el curso académico hay momentos con una alta exigencia de trabajo. Nuestro organismo, ante esta situación, responde activándonos para afrontarlo de forma eficaz. Por lo tanto, este tipo de estrés es necesario para adaptarnos a las demandas del entorno.

El problema surge cuando el estrés se mantiene prolongadamente en el tiempo o es desproporcionado. Para ello, se pueden tomar muchas medidas preventivas que nos permitan quedarnos en el nivel óptimo, que nos garantice un adecuado rendimiento.

Cómo sobrellevar el estrés académico

Una correcta planificación: para llevar una buena planificación, es necesario marcar un objetivo a largo plazo y pasos intermedios a corto y medio plazo. Por ejemplo: a largo plazo nos marcamos como objetivo estudiar una asignatura completa y, a medio plazo, definimos los temas que tenemos que estudiar semanalmente. Una vez hemos definido ambos plazos, en función de las horas que hemos decidido dedicar, estructuramos qué vamos a estudiar a corto plazo, es decir, cada día, marcando unos objetivos diarios.

La preparación del entorno de estudio. Marcarnos un estímulo que nos indique el momento de iniciar la tarea de estudio puede resultar de gran ayuda. Por ejemplo, una alarma del móvil que nos maque el inicio de la hora a la que nos tenemos que poner a estudiar. Además, durante el tiempo del estudio, eliminar todo aquellos elementos que pueden ser considerados un distractor es necesario (móvil, ordenador, etc.).

Ponernos manos a la obra: para hacer el estudio menos pesado, es importante no pasar directamente de una tarea que nos guste al estudio. Además, si comenzamos estudiando aquellas materias que nos resulten más pesadas y terminamos con aquellas que nos parezcan más entretenidas, nos resultará más ameno. Por otro lado, es aconsejable programar descansos y premiarnos por ir consiguiendo nuestros pequeños objetivos ya que, de este modo, ayudará a asociar el estudio a actividades placenteras.

Finalmente, es importante tener en cuenta que en el aprendizaje es necesaria la constancia para adquirir el hábito, y que el hábito es la mejor fórmula de conseguir manejar el estrés académico.